Mapa donde se detalla el contenido de los Acuerdos Sykes-Picot

En mayo de 1916 Francia y Reino Unido firman los conocidos como “Acuerdos Sykes-Picot” (así llamados por el nombre de los diplomáticos que los negociaron y suscribieron en representación de las dos potencias europeas). En dichos acuerdos se pactaba el reparto de zonas de influencia y dominio en Oriente Medio entre ambos países.

 Situémonos: en 1914 al estallar la Primera Guerra Mundial, Turquía se posicionó junto con Alemania y Austria-Hungría y entró en guerra con Francia, Reino Unido y Rusia. Por aquel entonces, el Imperio Otomano era una amalgama de nacionalidades, razas y creencias que se encontraba en estado de descomposición tanto por las pretensiones de renovación del régimen desde dentro (sobre todo por parte de los militares del país) como por las ansias de autonomía e independencia de alguno de los grupos que se encontraban dentro de la zona de dominio del Imperio, sobre todo los árabes y los judíos (que siguiendo las ideas del movimiento sionista y huyendo de los pogromos en diferentes países de Europa habían empezado a instalarse en Palestina desde finales del siglo XIX).

 Cuando Turquía les declaró la guerra, los británicos y los franceses vieron una excelente ocasión de por un lado dinamitar el Imperio Otomano y por otro lado asegurar su influencia en los territorios que pudiesen quedar liberados del dominio turco si éste perdía la guerra, territorios en los que tenían enormes intereses comerciales y coloniales. Para ello consideraron que era fundamental promover la rebelión interna de los descontentos con el dominio turco sobre todo los árabes y también, aunque con mucha menor importancia que ellos, los judíos.

 Los británicos fueron los más activos a la hora de contactar y negociar con ambos pueblos a los que no dudaron en prometer grandes mejoras si se sumaban al esfuerzo bélico contra los turcos. El Alto Comisionado británico para Egipto, Henry McMahon mantuvo una animada correspondencia con el líder árabe Husein, jerife de La Meca. El momento culminante de esta correspondencia llega el 24 de octubre de 1915: McMahon remite una carta a Husein en la que promete “reconocer y apoyar” la independencia de los árabes en los territorios del Imperio Otomano, con algunas vagas limitaciones. En sentido similar, en la conocida como “Declaración Balfour” de 1917 el gobierno británico prometía su apoyo a “una morada nacional para el pueblo judío” en Palestina.

Como consecuencia de ello se produjo la conocida como “rebelión árabe” de 1916 contra la dominación turca (en la que destacó el famoso “Lawrence de Arabia”) y dentro del ejército británico se creó una unidad de combate compuesta por voluntarios judíos, casi todos procedentes de Palestina.

Sin embargo, a espaldas y en flagrante contradicción con dichos compromisos, en mayo de 1916 Francia e Inglaterra habían firmado en secreto los acuerdos que dan nombre a esta entrada (con el conocimiento y aceptación de Rusia e Italia) por el que realizaban un reparto entre ellos en zonas de influencia y de dominio de todos y cada uno de los territorios que los turcos iban a perder como consecuencia de la guerra. Estos acuerdos permanecieron secretos hasta que tras la revolución rusa, los bolcheviques los hicieron públicos, lo que hizo necesario redoblar los esfuerzos diplomáticos con los árabes para continuar el ataque contra los turcos que, de todas formas, ya no se podía parar.

Tras la guerra, franceses y sobre todo británicos, incumplieron las promesas realizados a unos y a otros y realizaron un reparto del territorio arrebatado a los turcos acomodados a sus intereses comerciales y coloniales, construyendo reinos y unidades administrativas arbitrarios y sin tener en cuenta condicionantes geográficos, religiosos y tribales. Las consecuencias de esta arbitrario e injusto reparto se siguen padeciendo con graves conflictos hoy en día …. pero esa es otra historia.

Imagen| Acuerdos Sykes-Picot