Antonio de Orleans, Duque de Montpensier

Durante siglos la familia Orleans mantuvo en Francia una larga rivalidad con la rama gobernante de la familia, los Borbones. Esta rivalidad se trasladó a España desde la subida al trono de nuestro país del primer Borbón, Felipe V.

 Quizás el miembro de los Orleans que con más perseverancia y menos escrúpulos trató de arrebatar de la cabeza de los Borbones la corona de España para colocarla en la suya propia fue Antonio de Orleans, Duque de Montpensier. Era el quinto hijo varón de Luis Felipe I de Orleans, rey de Francia, quien siguió una ambiciosa política de colocación de sus ocho hijos e hijas en diferentes casas reinantes europeas.

 En el caso de Montpensier, su padre puso la mirada para él en el trono de España. Fernando VII había fallecido en 1833, dejando dos hijas, Isabel y Luisa Fernanda. El matrimonio de Isabel, heredera del trono, era una cuestión delicada pues ninguna de las potencias europeas quería ver en el trono español a un representante de casas reinantes rivales. Acabó casándose con su primo, Francisco de Asís.

 Por lo que hace referencia a Luisa Fernanda, al no estar previsto que accediese al trono, la cuestión no planteaba tantos problemas, lo que aprovechó Luis Felipe I para concertar casi a escondidas su boda con Montpensier. Aún así, cuando el compromiso se hizo público el revuelo fue importante y ocasionó ruidosas protestas sobre todo por parte de Inglaterra. En todo caso, en 1846 se celebraron las bodas de las dos hermanas. El motivo por el que el rey de Francia aceptó casar a su hijo con Luisa Fernanda fue que contaba con informes secretos de su embajador que señalaban que Isabel II padecía una enfermedad degenerativa y que fallecería en poco tiempo sin tener descendencia. De ese modo Luisa Fernanda, y Montpensier con ella, heredaría la corona de España.

 El nuevo matrimonio se traslada a Francia, con no demasiada fortuna: en 1848 estalló la revolución que acabó destronando a Luis Felipe y poniendo fin a la presencia de los Orleans en el trono francés. La familia real tuvo que huir precipitadamente de palacio … tan precipitadamente que en la huida Montpensier se olvidó de su esposa que no fue presa de la ira popular gracias a un diputado republicano que la reconoció y la puso a salvo.

 Tras un breve periplo por Europa la pareja recaló en España e instaló su Corte en el sevillano Palacio de San Telmo, donde las esperanzas de Montpensier de un pronto fallecimiento de Isabel II se fueron apagando hasta desvanecerse definitivamente en 1857 cuando nació su hijo, el futuro Alfonso XII. Si el duque quería acceder al trono español debería buscar otra forma de hacerlo; y a ello se puso. Se armó de paciencia, mientras contempla con agrado y simpatía el creciente descontento popular que terminó con el destronamiento de su cuñada Isabel II, como consecuencia de la “Gloriosa” revolución de 1868. Las relaciones entre las hermanas y de Isabel II y Montpensier se fueron deteriorando hasta terminar en un mal disimulado odio.

Destronada Isabel y vacante el trono español, Montpensier inició una activa campaña para conseguir la corona. Contaba con importantes apoyos y muchos lo veían como el candidato ideal para el trono. Sin embargo, la principal personalidad política de la época, el General Juan Prim no tenía la más mínima intención de que los Borbones o sus cónyuges ocupasen el trono del que tanto había costado desalojarles. Tampoco ayudó a los apoyos de Montpensier el que éste acrecentara la leyenda negra de la rivalidad entre Borbones y Orleans, matando en duelo al infante Enrique de Borbón (hermano de Francisco de Asís).

Buscó entre las diferentes casas reales europeas un candidato que no provocase el rechazo de ninguna de las potencias del continente y finalmente eligió a Amadeo de Saboya. Por primera vez, el 16 de noviembre de 1870, el Parlamento español decidió en votación el nombramiento de su monarca, en la que Amadeo de Saboya obtuvo 191 votos y Montpensier sólo 27.

Las aspiraciones de Antonio de Orleans al trono español terminaron para siempre y Montpensier nunca perdonó al responsable de su fracaso: el General Prim, que murió asesinado semanas después (ver el artículo dedicado en este blog al asesinato de Prim y las implicaciones de Montpensier en el mismo).

 Montpensier tuvo al menos el consuelo de ver cómo su hija Maria de las Mercedes casaba con Alfonso XII y se convertía brevemente en reina de España, alcanzando así la corona que se negó a su padre, pero esa es otra historia.

Quien quiera conocer más sobre la historia de los Orleans y los Borbones y sobre el Duque de Montpensier puede leer el libro de José Calvo Poyato “Los Orleans en España”. Respecto del asesinato de Prim y la implicación de Montpensier en el mismo, recomiendo las novelas “Sangre en la Calle del Turco”, también de Calvo Poyato y “La berlina de Prim” de Ian Gibson, ambas reseñadas en mi blog de lectura.

Imagen| Duque de Montpensier