Emma de Normandía

A comienzos del siglo XI parecía que Inglaterra por fin comenzaba a afianzarse como reino sajón bajo el reinado de los descendientes del vencedor de los vikingos Alfredo el Grande. Sin embargo, uno de ellos Ethelred II, temeroso todavía de la amenaza de las hordas procedentes del Norte sobre su reino, después de quedar viudo trata de afianzar las relaciones entre ambos pueblos. Para ello, decide contraer matrimonio con la hermana del Duque de Normandía, Emma. El nombre de esta región francesa proviene precisamente de Norsemen («los hombres del Norte») y hace alusión a los vikingos que se establecieron en ella. Ethelred cree que el vínculo familiar entre escandinavos y normandos ayudará a proteger a su tierra de las invasiones de los primeros.

 Ethelred y Emma contraen matrimonio en 1002 y desde el principio la gran preocupación de Emma es que sus hijos hereden la corona de Inglaterra. Sin embargo, el matrimonio de Ethelred con una descendiente de sus parientes instalados en Normandía no frena las aspiraciones danesas a la conquista de Inglaterra y en 1013 un poderoso ejército danés, al mando del Rey Sweyn al que acompaña su hijo Knut invade Inglaterra y Sweyn se hace con el poder. Ethelred y Emma se exilian junto con sus hijos a la tierra de ella, Normandía.

 

 Ethelred y Emma, sin sus hijos, retornan a Inglaterra en 1014 a la muerte de Sweyn, y vuelven a reinar. Sin embargo sólo dos años después Ethelred muere y, con el único hijo de su primer matrimonio también fallecido y los habidos con Emma exiliados en Normandía, el hijo de Sweyn, Knut, emerge como candidato indiscutible al trono.

 Knut, o Canute en la traducción inglesa de su nombre, decide que la mejor forma de asentar su dominio y consolidar su posición como rey de los ingleses es casar con la reina viuda de Ethelred, nuestra protagonista Emma. Canute concentra en sus manos el gobierno de las Islas Británicas, Dinamarca. Noruega y parte de Suecia y gobierna de manera no disputada hasta su muerte en 1035. De su matrimonio con Emma nace Harthacnut.

 A la muerte de Canute sucede un período de incertidumbre derivado de las disputas entre los candidatos a sucederle en el trono, incertidumbre acrecentada por el papel protagonista que los señores del reino (Earls) han ido adquiriendo gracias a la política de Canute; entre ellos destaca especialmente Godwin Earl de Wessex.

 Tras un breve período en que el hijo de Emma y Canute, Harthacnut, ciñe la corona (1040-1042) emerge la figura de uno de los monarcas ingleses más recordados: Eduardo el Confesor hermanastro de Hartacnut e hijo de Emma y Ethelred.

 Eduardo, a quien sus largos años de exilio en la tierra de su madre Normandía han dejado un especial vínculo destinado a jugar un papel decisivo en la Historia de Inglaterra tras la invasión de Guillermo El Conquistador, gobierna hasta su muerte en 1066 luchando contra la dura oposición de Godwin y sus hijos (el mayor de estos, Harold está destinado a ser el último rey sajón muerto en batalla), …  pero las andanzas de Eduardo, Godwin, Harold y los normandos son otra historia (parte de ella narrada en la entrada de este blog dedicada a la importancia del año 1066 en la Historia de Inglaterra: ver 1066).

 Lo que nos interesaba contar en este artículo es cómo la biografía de Emma de Normandía corrió paralela a la de la Inglaterra de la época al entrelazarse en ella sajones (su marido Ethlered y su hijo Eduardo el Confesor), daneses (su marido Canute y su hijo Hartahcanut) y normandos (ella misma, sus hijos exiliados allí y su familiar el futuro Guillermo el Conquistador). Emma murió en 1052.

 Para quien quiera saber más en general de la fascinante historia de la Inglaterra medieval y en particular de los años narrados en esta entrada, recomiendo el libro de Peter Ackroyd The History of England. Volume I: Foundation o la completa obra de Roy Strong The Story of Britain. Existen también dos excelentes series de DVD sobre la historia de Inglaterra: A History of Britain de Simon Schama, con la cuidada factura típica de una producción de la BBC, y Monarchy de David Starkey.

 Imagen| Emma de Normandía