¿Por quién luchaban los derrotados en la batalla de Stoke Field (1487), epílogo de la guerra de las Rosas? (I)

Varias son las entradas del blog relacionadas con el conflicto por el trono inglés entre las casas de York y Lancaster conocido como guerra de las Rosas, ya sobre sus personajes protagonistas (Ricardo Plantagenet, duque de York; Richard Neville, conde de Warwick, Eduardo IV, Enrique VI, Ricardo III o Enrique VII) ya sobre el desarrollo del conflicto en sí, desde sus antecedentes (Tratado de Tours, 1444) hasta su conclusión (batalla de Bosworth, 1485).

Precisamente es esta última batalla, que supuso el final de la dinastía Plantagenet con la muerte en ella de Ricardo III y la subida al trono del primer rey Tudor, Enrique VII, la que se identifica generalmente con el final de la guerra de las Rosas: Enrique Tudor, cabeza de la casa Lancaster se proclamó rey y se casó con Isabel de York, uniendo así a las dos ramas de la casa real. ¿Por qué entonces menos de dos años después tuvo Enrique Tudor que volver al campo de batalla y enfrentar a un ejército que agrupaba a los que habían sido leales a la casa de York?

La historia tradicionalmente aceptada es que el ejército que se enfrentó y fue derrotado por Enrique Tudor en Stoke Field el 16 de junio de 1487 estaba liderado por un joven  que poco antes había sido coronado como rey de Inglaterra en Dublín y que decía ser Eduardo, conde de Warwick. Warwick era hijo del hermano de Eduardo IV y Ricardo III, Jorge de Clarence, quien fue juzgado y ejecutado por traición en 1478, durante el reinado de Eduardo IV. Sin embargo, Enrique VII afirmaba que el hombre que se había hecho coronar en Dublín era un impostor  al que identificaba con el hijo de un molinero de nombre Lambert Simnel (aunque el nombre y las circunstancias fueron añadidas posteriormente por las fuentes cercanas al Tudor) y recordaba a todo el mundo que el conde de Warwick, que había estado bajo la tutela de Ricardo III, se encontraba preso en la Torre de Londres desde la batalla de Bosworth .

Que lo ocurrido en Dublín preocupara enormemente a Enrique VII es comprensible. Si el joven coronado en Irlanda era quien decía ser, podría esgrimir sus derechos de heredero de la casa de York como descendiente del hermano de los reyes Eduardo IV y Ricardo III y también de la casa de Lancaster, ya que en 1470 su padre Jorge de Clarence había sido designado heredero de dicha rama por Enrique VI en caso de que él y su hijo fallecieran sin descendencia, como así ocurrió.

Pero lo que no parece muy probable es que un burdo intento de suplantar a un joven ostensiblemente instalado en la Torre contase con el apoyo de personajes tan significativos para la causa yorkista como John de la Pole, conde de Lincoln y sobrino de Eduardo IV y Ricardo III (y primo, por tanto, del conde de Warwick), Francis Lovell, íntimo amigo y leal servidor de Ricardo III o por un contingente de dos mil mercenarios suizos financiados por Margarita, duquesa viuda de Borgoña y hermana también de Eduardo IV, Clarence y Ricardo III.

En el acta del juicio por traición que culminó con la ejecución de Jorge de Clarence figura un texto que puede guardar la respuesta a esta cuestión, ya que detalla el plan de este, ya en 1477, de reemplazar a su hijo con otro niño y mandarlo a Irlanda o a Flandes para protegerlo de los riesgos de su cada vez más tirante relación con Eduardo IV. Hay que recordar que Jorge nació en Dublín y que Irlanda guardaba una relación muy especial con la casa de York  desde los tiempos del padre de Clarence, Ricardo Plantagenet. Y en Flandes se encontraba la hermana más apegada a Jorge, Margarita, duquesa de Borgoña. Hay que tener en cuenta que si Clarence decidió sustituir a su hijo por otro, nadie podría asegurar que un muchacho no se parecía al otro, pues se trataba de un crío de apenas dos años y desconocido para prácticamente todo el mundo.

Esto nos obliga a seguir la pista del joven que oficialmente era el conde de Warwick. Tras la ejecución de su padre fue puesto bajo la custodia de su tío, Ricardo III. Este preparó para él una esmerada educación, previendo que desempeñase algún cargo importante cuando llegase el momento (como demuestra el que le concediera el importante título de conde de Warwick). Es significativo que lo enviase al norte del país, donde él mismo había dado sus primeros pasos durante el reinado de Eduardo IV y donde los asuntos del Consejo real (y la educación de Warwick) estaban a cargo de uno de sus más fieles seguidores, el ya citado John de la Pole (hijo de otras de las hermanas de Ricardo III y Eduardo IV) al que todos señalaban como heredero de Ricardo si este moría sin descendencia.

La derrota y muerte de Ricardo III en Bosworth trastocó todos los planes que este pudiera haber previsto para el conde de Warwick. Consciente de la amenaza que el posible heredero de las casas de York y Lancaster suponía para él, Enrique VII exigió a De la Pole que le fuera entregado el joven y lo encerró en la Torre de Londres. Cuando tuvo conocimiento de la coronación como rey de Inglaterra de un muchacho que decía ser el conde de Warwick, exhibió al preso públicamente durante un Consejo real en enero de 1487 y lo confrontó con el hombre que había sido su guardián, John de la Pole, para observar la reacción de ambos.  No se sabe qué ocurrió durante ese encuentro, pero lo cierto es que después del mismo De la Pole huyó de Inglaterra, se refugió en el continente junto a Margarita de Borgoña y ambos empezaron a planificar la invasión de Inglaterra que culminó con la batalla de Stoke Field, en la que fueron derrotados por Enrique VII.

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Coronación de Lambert Simnel en Dublín

El 5 de mayo de 1487, el conde de Lincoln John de la Pole, Francis Lovell, dos mil mercenarios suizos pagados por Margarita de Borgoña y el que pretendía ser el conde de Warwick desembarcaron en Irlanda, donde fueron recibidos cordialmente, especialmente por la intervención del conde de Kildare, viejo partidario de la casa de York. El 24 de mayo era coronado como rey Eduardo de Inglaterra en la catedral de Dublín en una ceremonia en la que intervinieron cinco de los principales obispos irlandeses, entre ellos el de Dublín.

El 4 de junio el pretendiente  y sus partidarios, a los que se habían unido unos cinco mil irlandeses (mal armados y peor pertrechados) proporcionados por el conde de Kildare desembarcaron en Furness Falls, al noroeste de Inglaterra. No encontraron mucho apoyo en suelo inglés, posiblemente por el aspecto terrorífico y desaliñado del contingente irlandés. El pretendiente al trono escribió una carta a la ciudad de York pidiendo que se proveyese a su ejército de provisiones y ayuda. Pero la ciudad cerró sus puertas a los rebeldes.

Tras varias escaramuzas ambos ejércitos se enfrentaron en Stoke Field el 16 de junio de 1487. Las tropas reales, al mando del conde de Oxford, derrotaron a los rebeldes. El conde de Lincoln, buena parte de los irlandeses y el líder del contingente suizo murieron. El leal a Ricardo III Francis Lovell huyó del campo de batalla y muchos otros, entre ellos el propio pretendiente, fueron hechos prisioneros y conducidos a presencia del rey Enrique  VII. El vencedor dispuso para él que pasara el resto de sus días trabajando como pinche de cocina primero y halconero después bajo estrecha vigilancia (un halconero de nombre Lambert Simnel aparece en el recuento de asistentes al entierro de Sir Thomas Lovell en 1525).

Respecto del conde de Warwick que se encontraba preso en la Torre de Londres, permaneció en ella hasta su ejecución en 1499. ¿Por qué fue mantenido con vida durante doce años y ejecutado precisamente en 1499? Todo indica que en esta decisión tuvieron mucho que ver los Reyes Católicos. Estaban en tratos con Enrique VII para concertar el matrimonio entre su hija Catalina de Aragón y el príncipe de Gales Arturo Tudor. Pero a los monarcas españoles les preocupaba que la inestabilidad que la lucha por el trono inglés de los últimos años acabase salpicando a su hija y pidieron garantías de que nadie disputaría el derecho al trono de Arturo y Catalina cuando el padre de él muriera. Y una de las amenazas para ese derecho al trono (no la única) era el hombre que respondía al nombre de Eduardo y al título de conde de Warwick y que se encontraba preso en Londres. Warwick fue juzgado y ejecutado en 1499. El matrimonio entre Arturo y Catalina se llevó a cabo en 1501.

Parece que la muerte del conde de Warwick podía suponer el final de esta rocambolesca historia, aunque deja en el aire saber quién de los dos personajes implicados era en realidad el conde de Warwick. Pero hay quien sostiene que el hombre que fue coronado en Dublín y derrotado en Stoke Field no era ni Lambert Simnel ni el conde de Warwick y para dar solución a la pregunta que encabeza la entrada apunta a un misterio aún mayor y más importante: el de los príncipes de la Torre de Londres… pero esa es otra historia que deberá esperar a la segunda entrada de esta serie.

Fuente| Matthew Lewis: The Survival of the Princes in the Tower. Murder, Mystery and Myth.

 

 

 

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