Martin Marty era un monje perteneciente a la orden benedictina que vivía tan feliz en su Suiza natal cuando su superior le ordenó desplazarse a Estados Unidos para poner fin a los desórdenes existentes en el monasterio que la orden poseía en Saint Meinrad, Indiana. Martin tenía por aquel entonces 26 años.

Dieciséis años después y tras su exitosa misión en Indiana, ya en 1876, Martin aceptó la difícil misión de adentrarse en el territorio de los hostiles nativos de Dakota, los temibles sioux. Dio la casualidad de que nuestro hombre arribó a territorio sioux solo un mes después de la victoria de los indios en la famosa batalla de Little Big Horn, a la que dedicamos una entrada en el blog.

Martin se fue ganando con su decidida actitud personal el respecto de los sioux; llegó a viajar a Canadá, lugar al que se había desplazado el famoso caudillo oglala Toro Sentado y convenció a este a que regresara a los Estados Unidos y aceptara que él y sus fieles se instalaran en la reserva que el gobierno estadounidense había dispuesto para ello en Standing Rock.

Los logros de Martin Marty hicieron que papa le designara para el cargo de obispo de Sioux Falls, siendo la primera persona que ostentó el cargo de obispo en el territorio de Dakota. Martin continuó con su labor evangelizadora entre los indios de la reserva y consiguió un logro poco conocido pero de gran valor; en 1883 convenció a Toro Sentado y a 2.000 miembros de la tribu sioux de la reserva para que aceptaran ser bautizados en la fe cristiana. En honor a la verdad hay que decir que fue más el magnetismo de la personalidad y el ascendente personal de Martin Marty que el convencimiento personal en el cristianismo lo que llevó a Toro Sentado y sus fieles a aceptar su bautismo.

Marty empleó el resto de sus días para escribir un diccionario de la lengua sioux y a traducir diversos textos cristiano a la lengua de los nativos.

Fuente: “Historia de los Estados Unidos como jamás te la habían contado” Jorge Soley