El origen de la dinastía Tudor: Margaret Beaufort y un cúmulo de imprevistas circunstancias (II)

Terminamos la primera entrada dedicada al origen de la dinastía Tudor con el nacimiento del único hijo de Margaret Beaufort. La joven viuda y madre necesitaba un nuevo esposo.

4.- Matrimonio con Henry Stafford, hijo del duque de Buckingham y desarrollo de la guerra de las Rosas

Margaret, consciente de que tendría que volver a casarse, se puso en contacto con Humphrey Stafford, duque de Buckingham, para concertar su matrimonio con el segundo hijo del duque, Henry. Los Stafford descendían de otro de los hijos de Eduardo III (el quinto, Thomas de Woodstock). Además de estos vínculos familiares, debió influir en la elección el hecho de que el duque de Buckingham era probablemente el único noble equiparable en poder al enemigo de los Lancaster en la guerra de las Rosas, Ricardo Plantagenet, duque de York.

El matrimonio se celebró el 3 de enero de 1458, una vez concluido el luto de Margaret por la muerte de su anterior esposo. La pareja se trasladó a vivir a Bourne (Lincolnshire), pero su hijo Enrique permaneció, por disposición real, bajo la tutela de Jasper Tudor y del conde de Shrewsbury.

Mientras tanto, la guerra de las Rosas continuaba. Narrar con detalle este conflicto sería demasiado prolijo, pero para lo que aquí interesa, deben destacarse algunos hitos.

En junio de 1460, en Northampton, el padre de Henry, duque de Buckingham, falleció en combate. El título pasó a su nieto de cinco años, Henry, destinado a jugar un importante papel en el futuro.

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Eduardo IV

Después de una gran victoria lancasteriana en la batalla de Wakefield (1460) en la que murió Ricardo Plantagenet (junto con su hijo Edmund), la causa de los York pasó a su hijo Eduardo, que se hizo con la corona tras una contundente victoria en Towton en 1461. Enrique VI, su mujer Margaret de Anjou y su hijo el príncipe de Gales huyeron al exilio en Escocia. Pronto se les unió Jasper Tudor, que pudo escapar con vida de otra batalla, la de Mortimer’s Cross, en la que su padre Owen (el amante de Catalina de Valois) no fue tan afortunado; fue capturado y ejecutado.

Henry Stafford luchó en la batalla de Towton del lado lancasteriano, pero el nuevo rey Eduardo IV decidió perdonarle. En cuanto a Enrique Tudor, que por entonces tenía cuatro años, su tutela fue adjudicada a un fiel partidario de los York, William Herbert. La mujer de este se encargó de que fuera criado como un miembro más de su familia. A Margaret Beaufort se le permitió visitar a su hijo.

En 1464 los partidarios de Enrique VI lanzaron desde Francia y Escocia diversos ataques contra el nuevo rey, pero en la batalla de Hexham (1464) sufrieron una crucial derrota y meses después, en julio de 1465, Enrique VI fue capturado en Clitherwood y recluido en la Torre de Londres.

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Un ala del castillo de Warwick recuerda a Richard Neville, The Kingmaker

El gran aliado de Eduardo IV para alcanzar el trono había sido su primo y conde de Warwick Richard Neville. Pero las diferencias entre ambos sobre política exterior y dinástica estallaron cuando Eduardo contrajo matrimonio en secreto con Isabel Woodville, viuda de un noble partidario de los Lancaster. Este matrimonio hizo trizas las negociaciones de Warwick para un enlace matrimonial estratégicamente esencial para Inglaterra. Además, la nueva reina pertenecía a una amplia familia (tenía cinco hermanos y siete hermanas) a la que poco a poco fue colocando en puestos decisivos del Gobierno y concertando para ellos ventajosos matrimonios, desplazando así a otras familias antiguas de la nobleza y minando la influencia del conde de Warwick.

Para terminar de romper la relación entre el rey y el que había sido su principal valedor, mientras Warwick buscaba una alianza con Francia, la familia de Isabel Woodville tenía importantes relaciones familiares con Borgoña, con quien Eduardo IV suscribió un acuerdo comercial que se plasmó también en la boda de su hermana Margaret con el duque de Borgoña.

La reacción de Warwick, que llegó ser conocido como The Kingmaker (el Entronizador) no se hizo esperar y, dando la espalda a Eduardo IV, se alió con el díscolo hermano del rey, Jorge, duque de Clarence (al que concedió la mano de su hija), y el partido de los Lancaster.

En el verano de 1469 al mando de un considerable ejército, Warwick desembarcó en Inglaterra. Derrotó al monarca en la batalla de Edgecote y llegó a hacerle prisionero en el castillo de Warwick. William Herbert, que había acudido a la batalla acompañado de su pupilo Enrique Tudor (que por entonces tenía doce años) fue ejecutado, pero el muchacho fue salvado por un caballero y enviado junto con la familia de la mujer de Herbert.

Se produjo una paralización de la situación política, porque Warwick no estaba en condiciones de gobernar con Eduardo IV preso en su castillo y el consejo real en su contra. Eduardo fue liberado entre protestas por la amistad con Warwick y su hermano y la solicitud del perdón real por parte de estos. Pero poco después ambos trataron de organizar otra rebelión en Linconshire con resultados desastrosos y se vieron obligados a huir a Francia.

Sin embargo, el conde de Warwick no se rindió. Utilizó la vieja táctica de encender una rebelión en el norte para obligar al rey a desplazar allí su ejército y en septiembre de 1470 desembarcó en Devon y sus fuerzas avanzaron rápidamente hacia el oeste, ganando adeptos a medida que lo hacían. Eduardo, perdido Londres, empobrecido y sin apoyos se vio obligado a huir a Holanda y de allí a Borgoña, donde se probó la utilidad de haber concertado el matrimonio de su hermana con el duque de la región. Isabel Woodville se acogió a sagrado en Westminster y allí dio a luz a su primer hijo, llamado también Eduardo.

El partido de Warwick y Lancaster volvió a instalar en el trono a Enrique VI, aunque era The Kingmaker quien gobernaba. Entre los hombres que acompañaban a Enrique VI y a Warwick se encontraba Jasper Tudor, al que le volvió a ser entregada la custodia de su sobrino Enrique Tudor. Jasper lo llevó junto a su madre en el mes de octubre de 1470 y Margaret y su hijo pasaron unos meses juntos antes de que él volviera con su tío Jasper.

Pero, como no podía ser de otra forma, la historia tampoco acabó aquí. Eduardo IV retornó del exilio con el apoyo financiero del duque de Borgoña. Clarence abandonó a Warwick y retornó junto a su hermano. El 14 de abril de 1471, Eduardo se enfrentó y derrotó en Barnet a Richard Neville, que falleció en la batalla. Después se dispuso a hacer frente a Margaret de Anjou y su hijo Eduardo, que habían desembarcado en Inglaterra sin conocer la muerte de Warwick. Los dos ejércitos se encontraron en Tewkesbury el 4 de mayo de 1471. Eduardo IV resultó vencedor y el príncipe de Gales fue ejecutado. Sólo diez días después Enrique VI falleció, más que probablemente asesinado, en la Torre de Londres.

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Batalla de Tewkesbury

Y para Margaret Beaufort este torrente de malas noticias sobre el partido de los Lancaster no llegó solo. Su esposo, con ciertas reticencias, se había unido al ejército de Eduardo IV en la ya citada batalla de Barnet, donde resultó gravemente herido. No se recuperó de sus dolencias y el 4 de octubre de 1471 falleció, dejando a Margaret nuevamente viuda.

Pero ella no estaba dispuesta a rendirse ni a abandonar la causa de su hijo, ahora en una posición mucho más elevada como pretendiente al trono por la rama de los Lancaster. Enrique Tudor se encontraba en Gales junto con su tío Jasper cuando llegaron noticias de la debacle de Tewkesbury y Jasper decidió que ante la desesperada situación del partido de los Lancaster y la amenaza que ahora representaba Enrique en la línea del trono de esta rama familiar no quedaba más remedio que exiliarse en Francia. Sin embargo el barco donde viajaban fue desviado a Bretaña.

5.- Enlace con Thomas Stanley, rey de la isla de Mann

Tras la derrota (aparentemente definitiva) de los Lancaster y la muerte de su esposo, Margaret Beaufort estaba en una posición más que delicada. Señalada partidaria de la casa perdedora, viuda de un hombre en el que Eduardo IV nunca confió del todo y, sobre todo, madre del que parecía emerger como nuevo banderín de enganche para los lancasterianos, necesitaba de un protector importante. Y lo encontró en la figura de Thomas Stanley.

Thomas Stanley era uno de los hombres más poderosos del reino, propietario de grandes territorios en el noroeste del país, cuyo apoyo, por los soldados que podía aportar, era clave para el monarca reinante. A pesar de que su familia era simpatizante de los yorkistas, Thomas había conseguido navegar en el proceloso periodo de la lucha dinástica sin ganarse la enemistad de ninguno de los bandos y sin participar en ninguna batalla.

Además se daba la circunstancia de que ostentaba un curioso y pomposo pero vacío cargo. Había heredado de su padre el título de rey de la isla de Mann. Se trataba de un reino creado en 1237, que hasta 1265 había sido vasallo del reino de Noruega, pero que en 1265 pasó a serlo del de Inglaterra. Llegó a ser independiente entre 1333 y 1399, pero desde hacía casi un siglo volvía a ser un dominio que dependía del rey de Inglaterra. El título había pertenecido a la familia Stanley desde 1405, aunque solo tenía de rey el nombre. Thomas no era soberano de ningún reino.

Con el enlace, Margaret conseguía colocarse bajo el paraguas de un hombre que gozaba del favor de Eduardo IV; Stanley, por su parte, conseguía emparentar con una rica terrateniente, con la familia real y con el prestigioso apellido Beaufort. Thomas, además, tenía ya varios hijos, por lo que no necesitaba que Margaret le diese un descendiente, pues para entonces parecía claro que su nueva esposa había quedado estéril tras el difícil parto de Enrique Tudor.

La situación pareció estabilizarse con Margaret y su esposo firmemente asentados entre la nobleza inglesa. Mientras tanto, Jasper y Enrique Tudor se encontraban en una complicada situación. El duque Francisco de Bretaña los mantenía como prisioneros, en buenas condiciones pero separados, sin permitirles abandonar el ducado, pero sin ceder inicialmente a las presiones de Eduardo IV para que le fueran entregados.

No obstante, en 1475, Eduardo solicitó el regreso de Enrique a Inglaterra alegando que quería casarlo con su hija Isabel. El duque de Bretaña decidió entregarlo a los embajadores ingleses, pero Enrique (al parecer advertido por su madre de que las intenciones del rey inglés no eran tan pacíficas como aparentaba) escapó de su compañía y se acogió a sagrado en St.Malo. Francisco de Bretaña decidió rescatarlo del asedio de los caballeros ingleses y asegurar su permanencia en el ducado, nuevamente como prisionero.

En los años siguientes, Margaret Beaufort inició una sorda pero constante tarea. Poco a poco fue ganándose la confianza de la pareja real (especialmente de la reina) y se le fueron concediendo honores, a la par que negociaba con Eduardo IV un perdón para su hijo que incluiría su matrimonio con la hija mayor del rey, Isabel de York. Las negociaciones estaban muy avanzadas, pero todo se vino abajo el 9 de abril de 1483 cuando Eduardo IV falleció. Y en ese momento retomaremos la tercera y última entrada de esta serie.

Imágenes| Wikimedia Commons.

Fuentes|

Daniel Fernández de Lis. Los Plantagenet. Madrid, Libros.com, 2018.

Dan Jones. The Hollow Crown. The Wars of the Roses and the rise of the Tudors. Londres, Faber & Faber Limited, 2015.

Plantagenets, The Kings Who Made England. Londres, Ed. William Collins,               2012.

Peter Ackroyd. A History of England. Volume I (Foundations). Londres, Ed. McMillan, 2011.

Roy Strong. The Story of Britain. Londres, Ed. Pimlico, 1998.

Simon Schama. A History of Britain. Londres, BBC Worldwide Limited, 2000.

Derek Wilson. The Plantagenets, The Kings That Made Britain. Edición ebook, Londres, Quercus Edition Ltd., 2014

Nathen Amin. The House of Beaufort. The Bastard Line that Captured the Crown. Stroud, Amberley Publishing, 2017.

Elizabeth Norton. Margaret Beaufort, Mother of the Tudor Dynasty. Stroud, Amberley Publishing, 2011.

Thomas Penn. Winter King, The Dawn of Tudor England. Londres, Penguin Books, 2012.

Alicia Carter. The women of the Wars of the Roses. Edición Ebook, Editor Alicia Carter, 2013.

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