Gwenllian de Gales, la triste historia de la princesa condenada a una vida en cautividad en un convento

Podría pensarse que una mujer de la Edad Media cuyo padre era príncipe de Gales y cuya madre era a su vez hija de una princesa y de un conde ingleses estaba destinada a tener una buena vida. Y esas expectativas de vida se antojarían mejores todavía si tenemos en cuenta que los tres reyes de Inglaterra durante cuyos gobiernos esta mujer vivió eran familia cercana suya ( tío, primo y sobrino segundo de su madre). Pero nada más lejos de la realidad; la mujer a la que nos referimos, Gwenllian de Gales, se vio obligada a pasar 54 de sus 55 años de vida encerrada contra su voluntad en un convento inglés. De hecho, fueron esos tres reyes ingleses a los que hemos mencionado los que decidieron, uno tras otro, que Gwenllian permaneciera cautiva sin permitirle ser libre y sin que ella cometiese ni un solo delito que justificase su mantenimiento en lo que no dejaba de ser una prisión lejos de su tierra natal.

Gwenllian nació en junio de 1282 en Gales. Su padre era Llywelyn ap Gruffudd, el único galés al que Inglaterra reconoció oficialmente en un tratado con el título de príncipe de Gales. Su madre era Leonor Montfort, que a su vez era hija de Simon de Montfort.

fullsizeoutput_13f6
Eduardo I de Inglaterra en la película Braveheart

A los habituales del blog les sonarán tanto el nombre de Llywelyn como el de Simon de Montfort (en los enlaces se pueden leer las entradas dedicadas a cada uno de ellos). Ambos personajes tenían algo en común: los dos se habían convertido en algún momento de su vida en enemigos mortales de Eduardo I de Inglaterra. Y Longshanks no era un hombre al que conviniese tener como enemigo, como años más tarde pudo comprobar el escocés William Wallace.

Debido a esta enemistad, Eduardo I no iba a permitir fácilmente que el matrimonio entre Llywelyn y Leonor de Monfort se consumase. El padre de ella había dominado Inglaterra durante dos años manteniendo presos a Eduardo y a su padre Enrique III. Aunque finalmente Eduardo lo había derrotado y ejecutado, convertir en princesa de Gales a un miembro de la familia De Montfort cuando apenas habían pasado diez años desde la muerte de este podría convertirse en un banderín de enganche para desafectos al reinado de Eduardo.

Los ingleses abordaron el barco en que viajaba Leonor camino a Gales para casarse, la apresaron y la llevaron a Londres. Pasaría los tres años siguientes en la Torre hasta que Eduardo conquistó Gales en 1278 y humilló a su príncipe al obligarle a prestarle un juramento de lealtad en Chester. La boda entre Llywelyn y Leonor ya podía celebrarse, pero Eduardo no les permitió casarse en Gales como hubiese sido lo normal. Tuvieron que hacerlo en Worcester.

En los años siguientes la convivencia entre ingleses y galeses se fue haciendo cada vez más complicada, hasta que por fin las tensiones latentes estallaron en un conflicto abierto en marzo de 1282. Eduardo se dispuso a poner fin de una vez por todas al problema galés. Se trataba de una lucha muy desigual. En menos de un año  habían conquistado todo Gales. Llywelyn murió en una escaramuza el 11 de diciembre de 1282.

Solo seis meses antes Leonor de Montfort había dado a luz a una hija. Un parto en la Edad Media era una situación de grave riesgo para la vida tanto de la madre como del hijo. En este caso fue Leonor la que no sobrevivió al alumbramiento y falleció poco después del nacimiento de Gwenllian, quien quedó por tanto huérfana de padre y madre con solo seis meses. Fue acogida por la familia del hermano de Llywelyn y verdadero cabecilla de la rebelión de 1282, Dafydd.

En junio de 1283 Dafydd, su esposa, sus hijos y la pequeña Gwenllian fueron capturados. Dafydd fue brutalmente ejecutado, sus hijos encarcelados  y sus hijas y su sobrina, Gwenllian, fueron enviadas a diferentes establecimientos religiosos en Inglaterra. Gwenllian, que solo tenía un año, fue confinada en el priorato de Sempringham, cerca de Lincoln. Pertenecía a la orden gilbertina, única comunidad religiosa íntegramente inglesa, fundada por San Gilberto y en Sempringham existían dos comunidades, una masculina y otra femenina, en instalaciones separadas.

Podría pensarse que una niña de un año no suponía ningún peligro para el poderosísimo Eduardo I de Inglaterra, pero este no se fiaba del símbolo en que una hija del gran Llywelyn pudiera convertirse para los levantiscos galeses (de hecho, en el año 1294 hubo otro levantamiento general en el país contra el dominio inglés). Hay constancia de que tanto Eduardo I como Eduardo II solicitaron en alguna ocasión información sobre el estado en que se encontraba la joven, que era posiblemente consciente de su importancia y de sus conexiones familiares galesas, aunque parece que no hablaba el idioma de un país del que salió con menos de un año.

Eduardo III le concedió una pensión de 20 libras al año y seguramente se vio con ella cuando visitó Sempringham en 1328. Pero ello no supuso un cambio en su estatus de cautividad, que se mantuvo hasta su muerte el 7 de junio de 1337. Había pasado casi la totalidad de sus 55 años de vida en Sempringham.

Aunque no tuvo ninguna participación en la historia de su Gales natal, su triste peripecia vital (derivada de ser hija del último príncipe de Gales nativo del país a la que Eduardo I privó de todo futuro) hizo que con el tiempo se convirtiera en un símbolo para los galeses. Aunque su tumba se perdió tras la reforma anglicana que terminó con los monasterios en el siglo XVI, en 1993 se colocó una placa cerca de la iglesia de Sant Andrew en Sempringham, que es la que encabeza esta entrada, y que reza: En memoria de Gwenllian, hija del último príncipe de Gales. Nacida en Abergwyngregyn 12.06.1282. Muerta en Sempringham 7.6.1337. Fue mantenida como prisionera durante 54 años. 

Además, en 2009 una montaña en Snowdonia (Gales) que se conocía como Carnedd Uchaf fue renombrada en su honor como Carnedd Gwenllian. Pero parece que no a todo el mundo gustó este recordatorio del orgullo galés contra la conquista inglesa. En junio de 2018 la placa a la que hemos hechos referencia fue robada de su ubicación y cuando apareció había sido severamente dañada, como se puede observar en la siguiente imagen. Pero ello no hizo sino dar mayor interés a la triste historia de la mujer que, sin cometer en su vida ningún acto delictivo que lo justificase, pasó toda su vida en un forzado cautiverio.

35B8EE16-9302-4D82-99A8-D24729CDA3D4

Fuente| History. The interesting bits

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.