Desde la temprana Edad Media existió en Irlanda la figura del Rey Supremo, aunque la isla estaba dividida en reinos independientes (Connacht, Ailech, Airgíalla, Ulster, Mide, Leinster, Osraige, Munster, Thomond). Este cargo de Rey Supremo no era en realidad un puesto que supusiese un ejercicio real de poder por encima del resto de monarcas del país, sino que se trataba de una figura simbólica que recibía un ceremonial homenaje como señor feudal del resto de reyes, que mantenían la independencia de su poder dentro de sus propias fronteras. En todo caso, el grado de poder efectivo ejercido por el Rey Supremo en el resto del país dependía de la personalidad y fortaleza del hombre que en cada momento ejercía el cargo.

En el año 1166 el título de Rey Supremo del país se lo disputaban los reyes de Leinster, Diarmait MacMurchada, y de Connacht, Rory O’Connor. Tras ser vencido por O’Connor, Diarmait sufrió una derrota aún más humillante; su intento de secuestrar a la hija de un cacique local de nombre O’Rourke, fracasó cuando este se levantó en armas contra él y consiguió apoderarse de sus tierras y de su reino.

Viéndolo todo perdido, Diarmait viajó a Inglaterra y pidió ayuda para recuperar su trono al rey inglés Enrique II, pero este no estaba en condiciones de acometer la tarea en ese momento. Aún así, le entregó un documento en el que le autorizaba a reclutar mercenarios entre las fuerzas inglesas. El rey irlandés se dirigió a los señores normandos que luchaban en la levantisca frontera galesa. Su oferta levantó inmediatamente el interés de soldados, pequeños nobles y buscadores de fortuna de todo tipo, por lo que rápidamente reclutó una importante fuerza compuesta de ingleses, galeses y flamencos (que permanecían en Inglaterra desde la guerra civil entre el rey Esteban y la madre de Enrique II, Matilda). Las fuerzas inglesas que llegaron junto a Diarmait a Irlanda en 1167 no eran, por tanto, en principio un ejército enviado por el rey, sino un grupo de mercenarios

Una figura clave del éxito de esta invasión sería el normando Richard fitz-Gilbert de Clare, al que se le conocía por el apodo de Strongbow. Había heredado de su padre el título de conde de Pembroke, pero lo perdió en la citada guerra entre Esteban y Matilda. Por eso estaba tan interesado en la aventura, ya que en recompensa por sus servicios, y si tenía éxito en devolverle el reino de Leinster, Diarmait le prometió la mano de su hija Aoife y nombrarle su sucesor cuando él muriese.

De Clare se unió al ejército que invadió Irlanda en 1170 con unos mil soldados de a pie y alrededor de doscientos caballeros. Pronto casi todo Leinster y buena parte del este de Irlanda (incluida Dublín) se encontró bajo dominio normando. Strongbow se casó el 23 de agosto de 1170 con la hija del rey Diarmait; cuando en 1171 este falleció, De Clare se hizo cargo de la herencia que se le había prometido; se encontraba en disposición de formar un dominio normando prácticamente independiente en Irlanda.

Ante este riesgo, Enrique II reaccionó organizando una expedición de conquista que se dirigió a Irlanda con un ejército compuesto por cuatro mil soldados, de los cuales más de quinientos eran caballeros. Había otro factor que llevó a Enrique a acometer la conquista de Irlanda. Se encontraba muy reciente el asesinato de Tomás Becket, del que se consideraba unánimemente como responsable al rey inglés. Como parte de la penitencia que le impuso, el papa le conminó a conquistar Irlanda, cuya población se mostraba más que reacia a renunciar a los tradicionales ritos de la iglesia irlandesa y someterse a los dictados desde Roma.

Una flota de cuatrocientos barcos ingleses dirigida por el rey en persona tomó tierra en Irlanda, concretamente en Waterford, el 17 de octubre de 1171. Llegó a Dublín, donde obtuvo el sometimiento de los señores irlandeses y normandos, entre ellos De Clare al que primero desposeyó y luego designó como señor de Leinster (dejando claro así que desde ese momento cualquier título que ostentara en Irlanda lo sería por expresa concesión de Enrique II de Inglaterra y no por sus propias conquistas). Hecho esto, en abril de 1172 Enrique regresó a Inglaterra, dejando a Strongbow como su representante en Irlanda.

A esta tarea inicial de conquista, sucedió un período de colonización y asentamiento inglés en Irlanda. Se introdujeron las leyes e instituciones inglesas (más tarde se instauraría un parlamento irlandés a imagen y semejanza del inglés), y se construyeron castillos (primero de madera y luego de piedra) y asentamientos tanto militares como comerciales. Los esfuerzos del Rey Supremo Rory O’Connor por expulsar a los invasores fueron en vano; fue rechazado y obligado a mantenerse en sus posesiones al oeste del río Shannon. Finalmente, por el Tratado de Windsor (1175), O’Connor renunciaba a su cargo de Rey Supremo de Irlanda y volvía a ser solo rey de Connacht, reconociendo a Enrique II de Inglaterra como su señor soberano (dos años después Enrique nombró a su hijo Juan sin Tierra Rey Supremo de Irlanda). En 1186, los ingleses, ignorando el tratado, depusieron a O’Connor y ocuparon Connacht.

En cuanto a De Clare, demostró su lealtad a Enrique II luchando junto a él en Normandía en 1173 antes de regresar a Irlanda como gobernador real. Pasó el resto de su vida luchando contra los rebeldes irlandeses hasta que murió en 1176. De su matrimonio con Aoife McMurchada nació una hija, de nombre Elizabeth de Clare. Al quedar huérfana se trasladó a Inglaterra donde residió en la torre de Londres como pupila del rey de Inglaterra hasta que Ricardo Corazón de León concedió su mano al considerado como mejor caballero y estrella de los torneos de la época, William Marshal.

La pareja pasó largas temporadas en las extensas tierras heredadas por Marshal en nombre de su esposa en Irlanda (el único hermano varón que Elizabeth tuvo murió siendo un niño), lo que ocasionaría serios problemas durante el reinado de Juan sin Tierra… pero esa es otra historia.

La concurrencia de circunstancias derivadas de la petición de Diarmait McMurchada de ayuda inglesa, la expedición de Richard de Clare y la invasión de Enrique II ante el riesgo de que este estableciera un reino normando independiente en la isla, es considerada por muchos en Irlanda como el origen de los históricos problemas entre las dos islas británicas.

Fuente| Lelia Ruckenstein y James O’Malley. Everything Irish. The History, Literature, Art, Music, People and Places of Ireland, from A to Z. Ballantine Books (2005).