La historia de la dominación colonial por parte de las potencias europeas de enormes exteniones en los continentes africano y asiático está repleta de actuaciones arbitrarias, crueles y caracterizadas por un absoluto desprecio de los intereses de las poblaciones nativas de dichos lugares.

Una de estas actuaciones se produjo en el protectorado británico de Bechuanaland (Botswana) después de la Segunda Guerra Mundial. Este país africano estaba situado en una posición estratégica al norte de la república de Sudáfrica. Políticamente, se trataba de una monarquía gobernada por la familia Khama, de la tribu bamanwgato. Tras la muerte del rey, su hijo y heredero de la corona, Seretse, se encontraba educándose en una escuela de leyes en Londres; la regencia la ejercía su tío Thsekedi, que gobernaba el país hasta que Seretse, debidamente educado en el sistema de la potencia colonial, retornase a Botswana para ocupar el trono y mantener el status quo con la potencia colonial.

Pero con lo que ni británicos ni botswanos contaban era con la posibilidad de que, durante su estancia en Inglaterra, Seretse se enamorase. Esto no sería mayor problema si no fuese porque la mujer con la que inició una relación y con la que se comprometió, Ruth Williams, era inglesa y blanca. Esto provocó que tanto en Londres como en Botswana se encendieran todas las alarmas.

seretse-khama-and-ruth-williams-newspaperEn la vecina Sudáfrica el gobierno había impuesto la política de segregación racial conocida con el nombre de apartheid. El poderoso y racista vecino de Botswana no vería con buenos ojos que tan cerca de sus fronteras se celebrase un matrimonio real entre un monarca negro y africano y una mujer blanca e inglesa. Tras la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña se encontraba inmersa en una compleja situación política, la Guerra Fría con la Unión Soviética, para la que los recursos naturales de Sudáfrica (uranio y diamantes, esencialmente) eran de vital importancia estratégica. Ante la posibilidad de que Sudáfrica abandonase la Commonwealth, para los ingleses la situación personal de un pequeño rey de una tribu africana carecía de importancia. El gobierno británico trató por todos los medios de presionar a la pareja para que rompieran su compromiso; pero ni esto ni la oposición de los padres de Ruth hizo que ella y Seretse renunciaran a su amor: contrajeron matrimonio y se dispusieron a viajar a Botswana para tomar la corona que a él le pertenecía por derecho.

Pero las cosas tampoco iban a resultar fáciles para la pareja en África; probablemente a Ruth le resultó extraño que después de sufrir el rechazo de los racistas en su país por casarse con un negro, ahora fuera ella la rechazada por la tribu de su esposo por ser blanca. El tío de Seretse le acusó de subvertir todas las tradiciones de su pueblo al aparecer con una esposa blanca para tomar posesión como rey; el papel de la esposa del jefe de la tribu era el de una especie de «madre de la patria» que en ningún caso resultaría aceptable para su pueblo, especialmente para las mujeres. Instó a su sobrino a presentarse ante la kogtla, la asamblea de la tribu, y a renunciar a su puesto. Una vez más, Seretse y Ruth se negaron a someterse a las convenciones y a renunciar ni a su amor ni a sus derechos. Seretse se presentó ante la asamblea y esta le dio su apoyo para convertirse en rey de Botswana. Su tío y los seguidores de este abandonaron la asamblea y las tierras ancestrales de su tribu.

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Seretse Kahma

Los británicos no estaban, sin embargo, dispuestos a dar su brazo a torcer. Invitaron a la pareja real a acudir a Londres para buscar una salida amistosa al conflicto entre el rey de Botswana y su tío. Pero el matrimonio sospechaba que si Ruth volvía a Inglaterra no se le permitiría regresar a África, así que decidieron que solo Seretse hiciese el viaje. Sus temores eran fundados: cuando llego a Londres, el gobierno laborista de Bevin comunicó al rey de Botswana que el Reino Unido le prohibía regresar a su propio país durante un período de cinco años.

Seretse y Ruth no se rindieron e iniciaron una campaña internacional para conseguir que él regresara a su tierra. El asunto llegó a las Naciones Unidas, donde muchos líderes africanos se alinearon con Seretse, y al parlamento británico, donde algunos miembros del partido laborista cuestionaron la decisión de Bevin que, sin embargo, se mantuvo firme en su postura de primar los intereses británicos en Sudáfrica. El líder de la oposición, Winston Churchill, declaró que si él ganaba las siguientes elecciones permitiría que Seretse regresara a Botswana. Churchill efectivamente ganó las elecciones, pero cuando lo hizo no solo no revocó la prohibición de que regresara al país durante cinco años, sino que amplió ese plazo: el veto sería ahora de por vida.

No obstante, la causa de Seretse y Ruth (que había viajado a Inglaterra con su primer hijo) seguía teniendo adeptos. El gobierno británico terminó permitiéndoles viajar a Botswana en 1956, solo después de que Seretse renunciase a sus derechos tribales al trono. El antiguo rey ya podía permanecer en su tierra. Acompañado en todo momento de su fiel Ruth, fundo el Partido Democrático de Botswana, y aprovechando la experiencia legal adquirida en Oxford y Londres inició los pasos para que Botswana se convirtiese en un estado independiente y democrático. Y lo logró cuando en el año 1966 Botswana alcanzó su independencia y se celebraron elecciones democráticas para elegir el primer presidente de su república. El vencedor de estos comicios y primer presidente de la República de Botswana fue… Seretse Kahma.

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Ian Kahma

Seretse murió en su cargo en 1980 y  Ruth en 2002. En 2008 su hijo Ian fue elegido también para el mismo cargo que su padre desempeñó.

La reciente película A United Kingdom cuenta la historia de Seretse Kahma y Ruth Williams.

Fuentes| The Telegraph BBC Mundo