En la entrada dedicada al rey sajón Alfredo el Grande narré cómo este monarca, uno de los más célebres de la historia inglesa, contuvo la invasión vikinga de Inglaterra y logró, después de verse acorralado con unos pocos seguidores en las marismas de Wessex, reconquistar su reino e iniciar la recuperación del resto de territorios de Britania en posesión de los daneses.

En su tarea de reconquista, Alfredo puso en primer lugar sus ojos en el vecino reino de Mercia, al norte de Wessex y fronterizo con Gales. Mercia era uno de los siete reinos que surgieron tras la conquista anglosajona de la antigua Britania romana. El nombre Mercia es una latinización de un término en inglés antiguo: Mierce o Myerce que significa «pueblo de la frontera», en referencia a su límite occidental con las posesiones de los antiguos britanos en Gales.

Mercia se convirtió en un poderoso reino bajo el mandato del rey Offa (757-796), pero a finales del siglo VIII empezó a sufrir los ataques vikingos, que culminaron en el año 865, cuando el Gran Ejército Pagano conquistó los reinos de Northumbria, Anglia Oriental y Mercia y, como hemos visto, amenazó con hacer lo mismo con Wessex. Los vikingos expulsaron al rey mercio Burgred y dividieron su dominio en una parte occidental donde colocaron como rey títere al local Ceowulf II, reservándose el gobierno directamente de la parte oriental del reino.

En el año 880, y tras la muerte de Ceowulf, la parte oriental de Mercia pasó a ser gobernada por el uno de sus nobles, llamado Aethelred. Consciente de la importancia de la unión entre los reinos sajones para derrotar y expulsar a los vikingos de Inglaterra, Alfredo apoyó la reclamación del trono mercio por parte de Aethelred (que no era miembro de la familia real), a cambio de que este se reconociese como rey vasallo del de Wessex.

En los años siguientes, Aethelred y Alfredo iniciaron una serie de campañas contra los daneses que les llevaron a conquistar Londres, cuyo gobierno el de Wessex cedió al mercio.  Además, le concedió la mano de su hija Aethelflaed, que contaría por entonces con unos dieciséis años de edad. Fuese como consecuencia de su superior categoría social como hija de rey o por el delicado estado de salud de su marido,  Aethelflaed se implicó cade vez más en las tareas de gobierno del reino. Fuentes de la época la citan otorgando tierras a colonos irlandeses y noruegos y construyendo fortalezas.

Mercia mantuvo su alianza con Wessex tanto durante el reinado de Alfredo (que murió en el año 899) como con el de su hijo y sucesor, Eduardo el Viejo. Cuando Aethelred murió en el año 911, los mercios eligieron como su reina a Aethelflaed, un caso singular en los reinos anglosajones. En esta elección debieron influir varias circunstancias: la ausencia de un heredero de la pareja, su probada calidad como gobernante, sus buenas relaciones con su hermano Eduardo de Wessex y sus vínculos familiares con la nobleza mercia. Su papel como líder en solitario de su pueblo se vio fortalecido cuando decidió no volver a contraer matrimonio. La Crónica Anglosajona se refiere a ella como The Lady of the Mercians. Por su parte, las fuentes galesas le otorgan el título de reina de Mercia. También son constantes las referencias de los cronistas de la época a que gobernaba Mercia por la gracia divina.

Aethelflaed prestó juramento a su hermano Eduardo, reconociendo la soberanía de Wessex sobre Mercia y cediendo importantes extensiones y ciudades (como Londres y Oxford), a cambio de la ayuda militar de Wessex para contener las razias vikingas, que amenazaban el este del reino y que eran más fácilmente defendibles desde el reino de Eduardo, mientras que ella utilizaba las tropas mercias para guerrear con los vecinos galeses del oeste y con los daneses procedentes de Northumbria en la frontera norte.

Como caudillo militar, el principal objetivo de Aethelflaed fue recuperar los antiguos territorios de Mercia ocupados por los daneses, el norte del llamado Danelaw, y lo hizo siempre de manera independiente pero en estrecha cooperación y coordinación con su hermano Eduardo, que desde Wessex atacaba la parte sur del Danelaw.

Aethelflaed llegó a construir hasta diez fortalezas estratégicamente situadas para cimentar sus campañas y servir de base a sus ejércitos y de refugio a la población ante invasiones danesas o galesas, así como para garantizar el control sobre las líneas de comunicación terrestres y fluviales de Mercia. La más importante de ellas fue Warwick (fundada en el año 914). Tras realizar una serie de campañas para asentar la frontera oeste con Gales que incluyó una expedición punitiva contra los galeses, en el año 917 Aethelflaed se lanzó desde la propia Gales a la conquista del Danelaw. Una vez más, esta campaña fue coordinada con la acometida por su hermano Eduardo desde Wessex. La Señora de los Mercios logró la toma de significativas ciudades, como Derby en el año 917, donde mandó ejecutar a cuatro de los principales señores de la ciudad, y Leicester en 918, donde la guarnición se rindió sin ofrecer resistencia (la imagen que encabeza la entrada representa a Aethelflaed y se encuentra en el Guildhall de Leicester).

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Ruinas de la iglesia de St.Oswald (Gloucester)

Llegaron noticias de que los ciudadanos  de York estaban dispuestos a someterse a Aethelflaed para liberarse del dominio danés, pero antes de que pudiera hacer efectivos sus planes al respecto, Aethelflaed falleció el 12 de junio del año 918 en Tamworth. Sus restos fueron trasladados a la iglesia de St. Oswald en Gloucester, que ella y su esposo habían fundado veinte años antes. A su muerte ciñó la corona de Mercia su hija Aelfwynn, aunque su gobierno fue muy breve, pues las buenas relaciones con Eduardo de Wessex murieron a la vez que lo hizo Aethelflaed… pero esa es otra historia.

Fuente| J.R. Watkin. Dark Age Warwick & The Warrior Queen. Aethelflaed, Lady of the Mercians, & The origins of Waeringwicum