Absalon Rig, «fundador» de Copenhague e impulsor del cristianismo en Dinamarca

Una de las imágenes que más se asocian con los primeros ataques vikingos es el del asalto a lugares de culto cristianos. Los nórdicos veían los monasterios como presas fáciles y golosas y les eran desconocidas las implicaciones que para los cristianos ingleses o franceses suponía el ataque a lugares sagrados y el robo de reliquias.

Con el tiempo, misioneros cristianos viajaron a Escandinavia para difundir su religión e incluso muchos vikingos permitían ser marcados con el símbolo de la cruz cuando estaban en Inglaterra, pero más como signo de respeto al dios que regía allí que por verdadero convencimiento; cuando regresaban a su tierra natal, borraban este símbolo y volvían a ser devotos de Odín, Thor y Freya.

El primer rey danés que se convirtió al cristianismo fue Harald Bluetooth (935-985), que unificó bajo su dominio los diferentes reinos de Dinamarca y que fue proclamado también rey de Noruega. Harald era partidario de que sus súbditos permanecieran en sus tierras y de una política de paz que chocaba fuertemente con la tradición guerrera y conquistadora de los vikingos, además de que su conversión al cristianismo suponía una afrenta para el paganismo tradicional de sus gentes.

El líder de la facción opositora a la política de paz y a la religión de Harald era su propio hijo Sweyn Forkbeard. Tras un enfrentamiento de las flotas de padre e hijo, el primero murió a consecuencia de una herida de flecha en Jomsborg. Los vikingos de la ciudad hicieron prisionero a Sweyn y exigieron un fuerte rescate para liberarlo. Una vez pagado el mismo, Sweyn se convirtió en rey de Dinamarca y, tras derrotar al rey noruego Olav Tryggveson, también de Noruega. Se lanzó a la conquista de Inglaterra y se convirtió en rey de facto de ese país. La conversión de Dinamarca al cristianismo no se consumó, aunque sí había casos individuales.

A la muerte de Sweyn le sucedió su hijo Knud el Grande, que consolidó el dominio danés en Inglaterra, además de conservar las coronas danesa y noruega. Los daneses asentados en la isla británica se convirtieron en masa al cristianismo y acabaron desligándose de Dinamarca tras la conquista normanda de Inglaterra en 1066, mientras que en Escandinavia dominaba mayoritariamente la fidelidad a los viejos dioses paganos.

No obstante, el cristianismo fue creciendo en el país a medida que se iban construyendo iglesias y monasterios. Hubo discusiones sobre a qué sede episcopal debía incorporarse la Iglesia danesa; algunos (como Knud el Grande) deseaban que se colocase bajo la dirección del arzobispo de Canterbury, pero finalmente se eligió que fuera el arzobispo de Bremen quien se hiciese cargo de la diócesis danesa.

En 1080 subió al trono Knud II, conocido como el Santo. Aunque de joven se había dedicado como un vikingo más a navegar y saquear, cuando subió al trono cambió radicalmente de actitud. Introdujo un tributo, llamado tithe que consistía en entregar a la Iglesia el 10% de las cosechas de cereal, solicitó a Inglaterra que le entregaran parte de las reliquias de St.Alban y erigió en Odense (la ciudad nombrada en honor de Odín) un convento para esas reliquias dirigido por monjes ingleses. Murió asesinado en la catedral de Odense y pronto se empezaron a extender los rumores de milagros en su tumba en dicha catedral, mientras Dinamarca sufría una hambruna que los cristianos achacaron a la ira de Dios por el asesinato del rey santo.

El hermano de Knud II, Eric, le sucedió en el trono y consiguió del papa Urbano que la iglesia danesa dejara de depender del arzobispo de Bremen (con la creación de la sede arzobispal de Lund como cabeza de la iglesia en Dinamarca) y que su hermano fuera proclamado santo. Posteriormente, tras asesinar a tres miembros de su séquito en un ataque de furia, Eric decidió peregrinar como penitencia a Jerusalén y murió en el camino. Durante los años siguiente cristianismo y paganismo convivieron, si bien las iglesias se multiplicaron a lo largo de todo el país y los obispos daneses se convirtieron en importantes asesores de los reyes del país.

En el año 1157 se inició el reinado de Valdemar el Grande del que hablé en la entrada dedicada al «festín sangriento de Roskilde». Criado en las posesiones de Zelandia del noble Asser Rig, cuando subió al trono le acompañaron los dos hijos del citado magnate, Esbern (que formó parte de su cuerpo de guardia) y Absalon (clérigo que habia viajado de joven a París). Valdemar nombró a Absalon obispo de Roskilde.

La primera tarea que el rey y Absalon Rig asumieron fue la de recuperar al país de la delicada situación en que años de conflicto sucesorio lo habían dejado y terminar con la amenaza exterior de los wendos, que llevaban años asaltando los campos y ciudades danesas. Para ello reunieron una flota digna de la mejor época vikinga y asaltaron la isla de Rügen, cuya capital (Arkona) era la principal base de los wendos. Destruyeron la capital y su templo pagano al dios Svantevit y en los años siguientes continuaron atacando el resto de poblaciones wendas y construyendo una línea de defensa contra ellos en el sur del país, llamada Danevirke, similar al muro de Adriano en Britania, que todavía es apreciable en el paisaje danés.

Parte de la línea de castillos ordenada construir por Valdemar fue llevada a cabo por sus principales súbditos. Absalon decidió emplazar la fortaleza en un pequeño asentamiento de comerciantes (Køben) en un lugar llamado simplemente Muelle (Havn) a orillas del canal de Øresund. Este emplazamiento, al que llamaría København (Copenhague) fue entregado por el rey a Absalon, quien se preocupó de desarrollar la construcción de edificios y religiosos y de impulsar el comercio en la boyante ciudad. Es por ello que, aunque el asentamiento existía con anterioridad, se le considera el fundador de Copenhague y el impulsor de que la ciudad terminase convirtiéndose en capital del país.

Ya hemos comentado que la sede del arzobispado danés se encontraba por entonces en Lund, y Absalon fue elegido por Valdemar para ocupar el cargo que suponía convertirse en cabeza de la iglesia danesa, tras la renuncia del anterior arzobispo, manteniendo a la vez el puesto de obispo de Roskilde.

En 1182 Valdemar el Grande falleció y Absalon se convirtió en tutor de su hijo y sucesor, Knud IV. En tal carácter, Absalon gobernaba de facto Dinamarca. Se opuso a que el nuevo rey prestara juramento de obediencia al emperador del Sacro Imperio por su corona de Dinamarca y manifestó que solo juraría esa obediencia por sus tierras en el Imperio a cambio de más posesiones. Tras una victoria naval de la flota danesa dirigida por Absalon contra las fuerzas enviadas por el emperador, este decidió no presionar más sobre la cuestión del sometimiento del rey danés. Esto impidió que Dinamarca se convirtiese con los años en uno más de los estados vasallos del Imperio Romano Germánico.

Otra de las importantes tareas llevadas a cabo por Absalon Rig fue la de encomendar a su secretario, de nombre Saxo Grammaticus, la redacción de una Crónica (Gesta Danorum) de los hechos del reino de Dinamarca desde sus inicios, al estilo de las que durante su estancia en París vio que se estaban llevando a cabo en otros países. A diferencia de las sagas noruega e islandesa, esta crónica está redactada en latín, lo que facilitó su conocimiento en otros países y la más rápida integración de Dinamarca en Europa. En la redacción de la Crónica se ve la mano de Absalon, que aparece como «Padre» del país y como líder del ejército y de la flota danesa (casi como si de un antiguo jarl vikingo se tratase), por encima incluso de Valdemar el Grande.

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Sepulcro de Absalon Rig (Abadía de Sorø)

En los últimos años de su vida, Absalon renunció al obispado de Roskilde (cuya catedral construyó) y se retiró a la localidad de Sorø, en la que mandó construir una abadía, Allí se encuentra su sepulcro, después de su fallecimiento el 21 de marzo de 1201.

Absalon no es solo recordado por ser el fundador de Copenhague sino por su amplia labor de difusión del cristianismo en un país donde las antiguas deidades todavía contaban con numerosos adeptos. Más allá de la destrucción del templo pagano de los wendos en Arkona, Absalon fomentó la construcción de iglesias, monasterios, abadías y conventos a lo largo y a lo ancho de toda Dinamarca para lograr la conversión a la religión cristiana del mayor número posible de habitantes de las granjas y poblaciones dispersas a lo largo y ancho del reino. También fue el promotor de la consolidación de la Iglesia como una de las fuerzas vivas del Estado, junto con el monarca, los oficiales reales y la nobleza.

Imagen| Archivo del autor.

Fuentes| Palle Lauring. A History of Denmark.

                  Henning Dhen-Nielsen. Kings and Queens of Denmark.

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