La historia detrás de la leyenda de Robin Hood.

Todo el mundo conoce la historia de Robin Hood, el arquero inglés que con un grupo de fieles se refugió en los bosques de Sherwood para luchar contra la tiranía del príncipe normando Juan sin Tierra y del malvado sheriff de Nottingham, que aprovechan la ausencia del rey Ricardo Corazón de León para tratar de usurpar el trono. Esta imagen de Robin Hood como el ladrón que roba a los ricos para ayudar a los pobres y el luchador de los derechos de los oprimidos súbditos sajones contra la tiranía normanda nos ha llegado especialmente a través de la famosa novela de Walter Scott Ivanhoe, escrita en el siglo XIX.

Pero la popularidad de Robin Hood en Inglaterra es muy anterior a esa fecha y la imagen idealizada del arquero de Sherwood y sus alegres compañeros ya se cantaba en las tabernas inglesas en los siglos XIII y XIV. Pero, ¿existió realmente Robin Hood? y si lo hizo, ¿fue realmente el protagonista de todos los hechos que posteriormente se le atribuyeron? La respuesta es que, si bien no existió una persona real llamada Robin Hood que se dedicara desde los bosques de Sherwood a atacar a Juan sin Tierra y al sheriff de Nottingham, sí que existieron algunos personajes de diferentes épocas, con diferentes nombres y protagonistas de diferentes hechos que poco a poco fueron creando en el imaginario inglés la figura del ladrón bueno que se oponía a las injusticias que sufrían los siervos ingleses y al que pusieron por nombre Robin Hood.

Decíamos que algunas de las hazañas relacionadas tradicionalmente con Robin Hood proceden de personajes reales. Un ejemplo es lo relativo a la lucha de los sajones contra la dominación normanda. Esta parte de la leyenda parece venir directamente de un sajón llamado Hereward El Proscrito. En 1066, tras la derrota del rey sajón Harold Godwinson en la batalla de Hastings a manos del duque de Normandía Guillermo el Conquistador, se produjo la conquista normanda de Inglaterra. Los habitantes sajones del país trataron de oponerse a la misma y fueron brutalmente sometidos por el ejército normando, pero algunos de ellos siguieron resistiendo. Hereward lideró uno de estos grupos que (como Robin Hood y sus compañeros), se opusieron a los ocupantes normandos,  y que (también como Robin y compañía) se refugiaron en un lugar boscoso y pantanoso, cercano a Ely, desde el que se dedicaban a atacar a las patrullas normandas y fueron conocidos como “hombres de los bosques”. Una de sus principales hazañas fue el asalto al monasterio de Peterborough para apoderarse de sus riquezas, pero no para venderlas ni hacerse ricos con ellas, sino para protegerlas de la rapiña de los invasores normandos.

Un cronista del siglo XV identifica a Robin Hood con un personaje real que se unió a la rebelión liderada en 1263 por Simon de Montfort contra el rey Enrique III (hijo de Juan sin Tierra), de la que hemos hablado en alguna entrada del blog. Este forajido, de nombre Roger Godberg, buscó refugio en el bosque de Sherwood desde donde lanzaba ataques contra las patrullas reales. Lo cierto es que cuando la rebelión fracasó y de Montfort fue ejecutado en 1265, muchos de sus seguidores fueron desposeídos de sus tierras y sus bienes y tuvieron que huir a los bosques desde los que atacaban a los viajeros de los caminos para poder subsistir. Se les conoció con el nombre de Desheredados. 

Respecto del nombre de Robin Hood existen diversos registros en los que aparece dicho nombre o alguno parecido, aunque ello no quiere decir que todos formaran parte de la leyenda que dio origen al personaje. Así, en 1216 un hombre con ese nombre, sirviente del abad de Cirencester, fue detenido acusado de asesinato. En 1225 un tal Robert Hood fue desposeído de todos sus bienes por el sheriff de Yorkshire en pago de las fuertes deudas que había contraído. Años después, ese mismo sheriff, que antes había desempeñado el mismo cargo en Nottingham, fue encargado de perseguir a un notorio forajido de nombre Robert de Wetherby al que terminó deteniendo y colgando, aunque no existe constancia de que fuera el mismo que Robert Hood. Desde finales del siglo XIII empezó a aparecer en diversos registros judiciales el nombre Robehod o Robinhod como un nombre genérico de los forajidos perseguidos por la justicia.

A finales del siglo XIV el preste Sloth, en su obra Piers Plowman señala que, si bien no se sabe el Padrenuestro, sí puede recitar rimas de Robyn Hood. Y una anotación a mano de un monje, realizada en el margen de una obra llamada Polychoricon, habla de un fuera de la ley llamado Robin Hood que en 1460 que habitaba en el bosque de Sherwood, desde el que cometió numerosos atracos. Sobre el mismo personaje escribió una años antes Andrew de Wynton, si bien lo situaba en el bosque de Inglewood.

Sea como fuere, poco a poco se fueron generalizando los cuentos sobre Robin Hood, como el símbolo del valiente inglés de a pie que lucha con sus medios contra la opresión de las autoridades reales. Sin entrar en muchos detalles, durante los siglos XII, XIV y XV, existieron numerosas fricciones entre los reyes ingleses de la dinastía Plantagenet que se referían entre otras cuestiones a algunas recurrentes en la leyenda de Robin Hood: las abusivas recaudaciones de impuestos que los oficiales reales llevaban a cabo en los condados ingleses para financiar sus guerras en Francia y Escocia y la prohibición de cazar, pescar o cortar leña en los bosques reales, regulada en una normativa denominada Forest Charter, cuya extensión y limitaciones de uso ocasionaron más de una rebelión contra el rey y los oficiales de turno. Una de ellas, conocida como Revuelta de los campesinostuvo lugar en 1381 (justo en el momento en que se generalizaban las baladas sobre Robin Hood) y tuvo como destinatarios a los funcionarios reales que recaudaban los impuestos para el joven rey Ricardo II (también descendiente de Juan sin Tierra).

Y así, a partir del siglo XV se comenzó a representar a los personajes de Robin Hood, Little John, Lady Marian y Fray Tuck en los llamados May Day Games, una celebración de la primavera de origen pagano que, como muchas otras, fue adoptada por los cristianos. En todas las tabernas del país se cantaban las baladas de Robin Hood como un hombre del pueblo cuyos enemigos eran los grandes nobles, sheriffs, obispos y arzobispos y que luchaba contra la opresión sin atacar a los pequeños caballeros ni a los sacerdotes de los pueblos y condados.

En resumen, el origen de la leyenda de Robin Hood parece que procede de la suma de diferentes personajes que se identifican con alguna de las hazañas que conocemos de él, con su nombre o con los lugares donde se desarrollaron sus aventuras. Un lugar especialmente identificado con Robin Hood es el castillo de Nottingham, en el que incluso existe una estatua representándolo con su inseparable arco, que es la imagen que sirve de encabezamiento a esta entrada.

Imagen| Castillo de Nottingham (foto: archivo del autor).

Fuentes|

Peter Ackroyd: A History of England

Simon Schama: A History of Britain

Dan Jones: The Plantagenets

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