En su día dedicamos una entrada del blog a explicar el origen del título de príncipe de Gales para designar al heredero de la corona inglesa. En la misma contamos que después de conquistar Gales, el rey de Inglaterra creó este título para dejar claro que ningún galés volvería a ostentarlo y se lo concedió a su hijo, el futuro Eduardo II.

Sin embargo, tanto Eduardo II como su hijo Eduardo III se casaron (el primero con Isabel de Francia y el segundo con Philippa de Hainault) cuando ya habían subido al trono, por lo que no llegaron a compartir su título de príncipe de Gales con sus esposas.

El primer caso en el que el heredero de la corona inglesa contrajo matrimonio antes de convertirse en rey y, por tanto, el primer caso en que su mujer se convirtió en princesa de Gales fue el del matrimonio entre Eduardo de Woodstock “el Príncipe Negro” (al que dedicamos una entrada en el blog) y su prima y protagonista de esta entrada, Juana de Kent.

El padre de Juana, Edmundo conde de Kent era el segundo hijo de Eduardo I y hermano de Eduardo II y había sido ejecutado por apoyar a su hermano cuando la esposa de este, Isabel de Francia, y su amante Roger Mortimer se habían hecho con el poder y habían encerrado y posteriormente asesinado al rey. Esta rebelión terminó en 1330 cuando Mortimer fue detenido en el castillo de Nottingham y ejecutado por el nuevo rey Eduardo III (historia que también contamos en el blog).

Juana contaba con apenas dos años cuando su padre fue ejecutado y su primo Eduardo III la tomó bajo su protección y pasó a formar parte de la corte de su mujer Philippa de Hainault. A medida que Juana fue creciendo la fama de su belleza se fue extendiendo por Inglaterra y Francia, hasta el punto de que varios cronistas se referían a ella como la mujer más bella del reino (de ahí le vino el apodo con el que ha pasado a la Historia: The Fair Maid of Kent).

Juana era por tanto un extraordinario partido para un matrimonio concertado, por su noble condición, su cercanía al rey y la reina y su belleza. Así, se concertó y celebró su matrimonio con uno de los más prominentes amigos y compañeros del rey, William Montague, conde de Salisbury. Montague había sido una de las figuras prominentes de las primeras batallas en suelo francés libradas por Eduardo III en la que se conocería como Guerra de los Cien Años (el enlace contiene una entrada del blog que detalla los orígenes de la pretensión de Eduardo al trono francés).

Sin embargo, uno de los caballeros del propio Montague, Thomas Holland declaró que Juana se había casado previamente en secreto con él y que, por tanto, su matrimonio con Salisbury era nulo. El caso fue un enorme escándalo en la Inglaterra de la época, sobre todo cuando en un torneo que organizó Eduardo III en 1348 para celebrar el nacimiento de la Orden de la Jarretera, Montague y Holland combatieron en bandos opuestos de los grupos de caballeros enfrentados.

La cuestión fue sometida a la decisión del Papa, quien en 1349 se pronunció en favor de Holland y ordenó a Montague que le entregase a Juana. El matrimonio entre ambos duró once años hasta el fallecimiento de Holland en 1360 y del mismo nacieron cinco hijos.

El estado de viudedad de Juana no duró mucho. Seguía siendo una mujer joven (33 años), atractiva y era amiga de la infancia del príncipe de Gales Eduardo de Woodstock, que por entonces era ya uno de los guerreros más famosos de la cristiandad. Haciendo caso omiso de las murmuraciones que conllevaba casarse con una mujer que ya lo había hecho dos veces, que había obtenido del Papa la nulidad de uno de sus matrimonios (Salisbury seguía vivo) y que ya tenía cinco hijos, la pareja contrajo matrimonio el 10 de octubre de 1361 en Windsor. Juana se convirtió así en la primera mujer en ostentar el título de princesa de Gales.

El matrimonio se instaló inicialmente en un palacio recién construido para ellos en Kennington, pero en 1363 Eduardo III instó a su hijo a fijar su residencia en las posesiones familiares en territorio francés, donde los más grandes monarcas de la dinastía Plantagenet se habían ganado su fama y Eduardo y Juana se trasladaron a Burdeos.

El primer hijo del matrimonio, llamado Eduardo, nació en 1365 y murió en 1372. El segundo y último vástago de la pareja fue bautizado con el nombre de Ricardo y nació en 1367.

Ese mismo año, el príncipe Negro se trasladó a Castilla para apoyar al rey Pedro I en su guerra civil contra su hermanastro Enrique de Trastámara. Parece que el clima castellano no sentó muy bien a Eduardo que empezó a mostrar los síntomas de la enfermedad que años después causaría su muerte. Su delicado estado de salud y su creciente impopularidad en sus posesiones francesas debido a las exacciones de impuestos que llevó a cabo para sostener su campaña en Castilla, le hizo tomar la decisión de regresar a Inglaterra donde murió en 1376.

Un año después moría también el rey Eduardo III, por lo que el hijo superviviente del príncipe Negro y Juana de Kent subió al trono con el nombre de Ricardo II con apenas diez años de edad. El papel de su madre fue secundario durante los primeros años de su reinado, pues se designó un consejo real durante la minoría de edad del rey dirigido por su tío Juan de Gante. No obstante, Juana se encontraba al lado de su hijo en 1381 cuando este tuvo que hacer frente a una grave crisis que se conoció con el nombre de Pleasant´s Revolt.

Juana falleció en 1385 y fue enterrada junto a su primer marido Thomas Holland en Stamford.

Fuentes| Dan Jones: The Plantagenets, the Kings that made England.

English Monarchs : Plantagenet; Joan “Fair Maid of Kent”.