Katherine Hepburn y Peter O´Toole como Leonor de Aquitania y Enrique II de Inglaterra en «El león en invierno»

¿Qué tienen en común Saladino, Tomás Becket, Enrique Tudor, Juana de Arco y William Wallace? Que todos ellos se enfrentaron de una u otra manera a monarcas de la dinastía de los Plantagenet, que ocupó el trono inglés durante más de trescientos años (de 1154 a 1485).

A ella pertenecieron monarcas que han sido objeto de atención de manera repetida tanto por la literatura como por el cine y la televisión. Formaron parte de esta dinastía reyes tan famosos como Enrique II y su esposa Leonor de Aquitania, Ricardo Corazón de León, Juan sin Tierra, Eduardo I que hizo grabar en su ataúd la leyenda «martillo de los escoceses» (el “malo” de Braveheart) o los protagonistas de las obras de Shakespeare Enrique V y Ricardo III.

Los Plantagenet lucharon en todos los campos de batalla del mundo conocido, desde las Cruzadas hasta la guerra civil por el trono de Castilla entre Pedro I y Enrique de Trastámara, o desde la Guerra de los Cien Años a la Guerra de las Rosas. Efectivamente, como decíamos, los Plantagenet fueron una dinastía de película.

Para narrar cómo llegaron a ocupar el trono de Inglaterra tenemos que situarnos en el año 1135, en el que fallece el rey inglés Enrique I. Su único hijo varón había fallecido años antes en un naufragio y Enrique había hecho nombrar heredera al trono a su otra hija, la emperatriz Matilde (así llamada por su primer matrimonio con el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Enrique V, quien había fallecido años antes de los acontecimientos que narramos). Sin embargo, un poderoso grupo de nobles ingleses, liderados por Esteban (sobrino del rey fallecido) se rebela contra Matilde. Se suceden años de guerra civil entre Esteban y Matilde Finalmente, ambos contendientes llegan a un acuerdo: Matilde renuncia al trono y permite que sea Esteban quien lo ocupe; a cambio de ello, Esteban designa como heredero al hijo de Matilde, Enrique, que ceñirá la corona al fallecimiento de Esteban.

Enrique es fruto del segundo matrimonio de Matilde, con Godofredo de Anjou. Se dice que Godofredo acostumbraba a llevar en sus sombrero una planta que en latín se conoce como planta genista; de ahí el nombre de la dinastía, también conocida como angevina por su lugar de procedencia.

En 1154 fallece Esteban y Enrique II accede al trono inglés; le acompaña su mujer, uno de los personajes más extraordinarios de la Edad Media, Leonor de Aquitania. La historia de Leonor tuvo hasta tres entradas en el blog, pero a los efectos que nos interesan hoy baste decir que había casado en primeras nupcias con el rey de Francia Luis VII, matrimonio que fue un fracaso (entre otras causas el rey se quejaba de que Leonor no le daba heredero varón) y su unión fue declarada nula.

Grande fue la sorpresa de todo el mundo (sobre todo la del monarca francés) cuando poco después Leonor se comprometía con Enrique de Anjou, a quien dio ocho vástagos, cinco de ellos varones. Sumadas las posesiones de Leonor en Aquitania a las de Enrique en Anjou y Normandía, la pareja tenía en el continente tantas tierras como el propio rey de Francia, y ello sin contar con el derecho de Enrique al trono de Inglaterra.

El reinado de Enrique II está marcado por dos grandes conflictos. El primero de ellos, de carácter familiar, enfrentó a Enrique con su mujer y sus levantiscos hijos. El segundo, de carácter político, le enfrentó a la Iglesia personalizada en la figura del arzobispo de Canterbury, Tomás Becket.

Respecto del primero de estos conflictos, la fuerte personalidad tanto del padre como de los hijos (y de su madre que los apoyaba) ocasionó continuas disputas y escaramuzas entre Enrique II y sus cuatro hijos varones nacidos del matrimonio con Leonor  y que llegaron a la edad adulta (Enrique, Godofredo, Ricardo y Juan). Leonor se puso del lado de sus vástagos, lo que ocasionó que Enrique la encarcelara y la mantuviera cautiva durante más de quince años. La película «El león en invierno» narra con acierto estas trifulcas familiares.

El segundo de los grandes caballos de batalla del reinado de Enrique II estaba relacionado con los límites de poder entre la Iglesia y el Estado. Para tratar de dominar la situación, Enrique coloca en el puesto clave de arzobispo de Canterbury a un viejo amigo suyo, Tomás Becket, al que cree poder controlar. Sin embargo, una vez en su cargo, Tomás se convierte en un ferviente defensor de la posición de la Iglesia y sus choques con el rey son cada vez más fuertes y más frecuentes. Tras uno de estos enfrentamientos, Enrique en un ataque de ira se queja de que entre todos sus caballeros, a los que ha cargado de riquezas, ninguno sea capaz de evitar que un clérigo de baja cuna se burle de él. Cuatro de sus barones se toman sus palabras al pie de la letra, cabalgan hasta Canterbury y asesinan a Tomás Becket. Enrique lloró amargamente la muerte de su antiguo amigo e incluso peregrinó descalzo hasta su tumba. Becket se convierte en un mártir de la Iglesia y pocos años después es elevado a la categoría de santo.

Una de las hijas del matrimonio entre Enrique II y Leonor de Aquitania, llamada igual que su madre, se convirtió en reina de Castilla al casarse con Alfonso VIII. La pareja se encuentra enterrada en el Monasterio de las Huelgas, en Burgos, fundado por ellos.

Enrique II fallece en 1189 y le suceden en el trono sus dos hijos que le sobrevivieron; primero Ricardo Corazón de León y luego Juan sin Tierra. Contrariamente a la imagen popular transmitida por el cine y la literatura, Juan (el malvado oficial de la época) fue un monarca mucho más importante para la historia de Inglaterra que su popular y famoso hermano Ricardo Corazón de León … pero esa es otra historia. Ya narrada en las entradas que ambos hermanos tienen en el blog.

 

Fuente| Daniel Fernández de Lis. Los Plantagenet.