Retrato del aventurero irlandés Thomas Blood

La historia de Thomas Blood es una de las más curiosas en una época, el siglo XVII, de por sí apasionante en Gran Bretaña (las luchas entre Carlos I y el Parlamento que concluyó con el juicio y ejecución del primero, la Revolución de Cromwell, el breve protectorado de su hijo Richard Cromwell temas a los que dedicamos algunas entradas en el blog, y la Restauración en la persona de Carlos II).

Nacido en 1618, Thomas Blood obtuvo varias propiedades en Irlanda durante el período de la Revolución de Cromwell que le fueron expropiadas con la Restauración monárquica. En 1663 tuvo que huir a Holanda tras verse envuelto en un fracasado intento de tomar el Castillo de Dublín. En 1670 volvió a Inglaterra donde intentó sin éxito asesinar al duque de Ormonde, al parecer a instancias del duque de Buckingham.

Pero el suceso que le hizo famoso ocurrió el 9 de mayo de 1671, cuando intentó robar las joyas de la corona que se encontraban custodiadas en la Torre de Londres. Blood y su banda consiguieron colarse en las murallas interiores de la Torre y atacaron, apuñalaron, dejaron inconsciente y ataron al anciano guardia que custodiaba la Casa de las Joyas, y cuya amistad se había ganado Blood en varias visitas anteriores que había realizado disfrazado de párroco. La banda consiguió llegar hasta las joyas y mientras Blood colocaba bajo su abrigo la Imperial State Crown (a cuya relación con España también dedicamos una entrada) su compinche Robert Perot escondía en los pantalones la otra gran joya, el Orbe.

Cuando estaban a punto de escapar el hijo del guardia al que habían atado apareció en la Torre, descubrió a los ladrones y dio la alarma. Rápidamente Blood y su banda fueron detenidos y nuestro intrépido aventurero fue conducido a presencia del repuesto monarca Carlos II Estuardo. Sorprendentemente, y aunque nadie sabe lo que pasó entre ellos, Blood no solo no fue encarcelado o condenado a muerte por su atrevida acción sino que obtuvo el perdón real, le fueron devueltas sus propiedades expropiadas en Irlanda e incluso le fue concedida una pensión.

Volvió a tener problemas con la justicia en 1680 cuando fue condenado por calumnias contra el duque de Buckingham, pero nuevamente consiguió eludir la cárcel y obtuvo la libertad bajo fianza, aunque falleció poco después de salir de prisión.

La historia de Thomas Blood se narra en una película de 1934 titulada Colonel Blood (no confundir con el film de 1935 Capitán Blood de Errol Flynn).

Quien desee más información puede consultar los siguientes enlaces que me han servido de fuente para esta entrada Historic UK; Personajes de la Torre de Londres