La recuperación de la Ley Sálica en Francia: una historia de infidelidad

La Torre de Nesle, lugar donde se originó el escándalo que motivó la recuperación de la Ley Sálica en Francia
En 1713 durante el reinado de Felipe V, primer monarca de la dinastía borbónica en nuestro país, se implantó en España la conocida como “Ley Sálica”, procedente de la Francia de los Borbones por la que se establece la preferencia de los varones  en la sucesión al trono de nuestro país. Este es el motivo por el cual el Príncipe Felipe sucederá a Juan Carlos I pese a ser el menor de los tres hermanos, por ser el único varón (aunque parece que en el futuro esta norma será derogada y la hija primogénita de Felipe, Leonor será Reina de España… si nuestro país sigue siendo una Monarquía para entonces).

 La preferencia de los hombres tenía una larga tradición en la corona francesa de la que procedía Felipe V, pero lo que no resulta muy conocido es que en el origen de su implantación en la monarquía del país vecino se encuentra una historia de infidelidades.

 En primer lugar conviene aclarar que el término “Ley Sálica” hace referencia a la implantación de la preferencia de los varones en el siglo VI en uno de los reinos francos surgidos como consecuencia de la desintegración del Imperio Romano, concretamente el reino de los Salios (de ahí el nombre de la ley).

 Sin embargo cuando nació el Reino de Francia como tal, esta precedencia de los varones no se aplicaba y sólo se adoptó la que se conoció en su momento como “ley de los varones” en 1316 a raíz de un hecho detrás del cual se encontraba, como hemos comentado, una historia de infidelidad conyugal.

 El rey francés Felipe IV “El Hermoso” que falleció en 1315 tuvo cuatro hijos: Luis, Felipe, Isabel y Carlos.

 El primogénito Luis casó en primeras nupcias con Margarita de Borgoña, mientras que Felipe y Carlos se casaron con dos hermanas, Juana y Blanca, hijas del Conde de Borgoña. Por su parte Isabel contrajo matrimonio con Edward II, Rey de Inglaterra.

 Las esposas de Luis y Carlos se vieron implicadas en el llamado “Escándalo de la Torre de Nesle”, destapado en 1314 y a raíz del cual se descubrió que Margarita y Blanca eran infieles a sus maridos con dos amantes, los hermanos D’Aunay. Como consecuencia del escándalo, los dos hermanos fueron condenados a muerte y las dos mujeres confinadas en el castillo de Gaillard.

Margarita había dado a Luis una hija en 1311, llamada Juana. En 1315 murió en su confinamiento en más que extrañas circunstancias. A su muerte Luis volvió a casarse con Constancia de Hungría.

El problema surgió cuando en el intervalo de sólo unos meses murieron tanto Felipe IV como su primogénito Luis, que reinó como Luis X y que fue conocido como “El Obstinado”. Esto ocasionó un grave problema sucesorio. Luis dejaba una hija de apenas cuatro años, Juana, de su primer matrimonio sobre cuya paternidad se plantearon grandes dudas a raíz del escándalo de la Torre de Nesle. Además su segunda mujer, Constancia, se encontraba encinta.

Con el fin de evitar el acceso al trono de Juana con la mancha de su posible ilegitimidad, en 1316 una asamblea de los Pares del Reino de Francia, liderada por el hermano de Luis, Felipe de Poitiers que había sido designado regente del Reino durante la minoría de edad de Juana, aprobó la llamada “ley de los varones” por la que se decretaba la preferencia de los hombres en la sucesión en la monarquía francesa, rescatando así la vieja tradición de la “Ley Sálica”, como decíamos a consecuencia de la infidelidad de Margarita de Borgoña que puso en duda la legitimidad de su hija para heredar la Corona.

Constancia de Hungría dio a luz un varón, Juan I, quien sólo vivió cinco días (tiempo suficiente para preceder en los derechos sucesorios a su hermanastra Juana). A la muerte de Juan, sobre las circunstancias de la cual han corrido ríos de tinta (aunque esa es otra historia) accedió al trono Felipe de Poitiers, quien gobernó con el nombre de Felipe V.

La muerte sin descendientes varones tanto de Felipe V, como de su hermano Carlos IV, el último hijo varón de Felipe IV el Hermoso reavivó la polémica del derecho sucesorio en la Corona francesa y fue la causa original de la “Guerra de los Cien Años” entre Francia e Inglaterra como consecuencia de las pretensiones al trono francés del rey de Inglaterra Edward III, hijo de Isabel, hermana de los tres reyes franceses Luis X, Felipe V y Carlos IV. La historia de Edward III es fascinante (aquí ya hemos hablado de su abuelo Edward I “Longshanks”y de su hijo “The Black Prince”), pero tendrá que esperar a otro post.

Quien quiera conocer la historia del escándalo de Nesle, de las circunstancias en que fue descubierto y de las implicaciones en la sucesión a la Corona francesa, así como de muchas otras historias relacionados con la monarquía francesa puede leer la interesante serie de novelas de Maurice Druon “Los reyes malditos”.

Imagen| Torre de Nesle 

 

 

 

 

 

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