Ilustración de la huelga de Homestead

Una de las batallas sindicales más recordadas y significativas en Estados Unidos, tanto por su violencia como por la importancia de alguno de los implicados fue la llamada “batalla de Homestead”, en 1892.

 

 Supongo que todos hemos oído hablar de uno de los templos de la música, el Carnegie Hall situado en Nueva York. Debe su nombre a Andrew Carnegie, nacido en Escocia y que fue el principal magnate del acero de los USA en los últimos años del siglo XIX y primeros del XX y principal responsable del espectacular desarrollo de los rascacielos en diversas ciudades estadounidenses en esos años.

 

 Una de las principales fábricas de la Carnegie Steel Company se encontraba en Homestead (Pensilvania), cerca de Pittsburgh. La gestión de la compañía la delegó Carnegie en Andrew Frick, que dirigía el negocio con mano de hierro y con frecuentes choques con el emergente sindicato “The Amalgamated Association of Iron and Steel Workers”, conocido por las siglas AA. Ya en 1882 hubo una huelga en Homestead, en la que AA luchaba por evitar la aplicación a todos los trabajadores de una práctica empresarial que hoy nos puede parecer increíble, pero que era muy habitual en Estados Unidos en esa época: los llamados “yellow dog contract”, que implicaban la renuncia de los trabajadores a asociarse a ningún sindicato.

 

 En 1892, el sindicato AA representaba a alrededor de 800 de los 3.800 trabajadores de Homestead. Frick tenía toda la intención de romper la influencia del sindicato a sus trabajadores. Por eso, cuando AA propuso un aumento de salario como consecuencia del aumento de producción, Frick contraatacó con una propuesta de bajada salarial del 22% que afectaba a buena parte de la plantilla, muchos de ellos asociados de AA. La huelga estaba servida.

 

 Los huelguistas se hicieron fuertes en Homestead y Frick decidió recurrir a los servicios de la agencia de detectives Pinkerton. La agencia había sido fundada por otro escocés, Allan Pinkerton, personaje que tiene una biografía fascinante (aunque esa es otra historia). La agencia Pinkerton intervinó en algunos de los episodios más conocidos de la época (entre ellos un oscuro episodio en su persecución de la banda de Jesse James, los inmortalizados por Paul Newman y Robert Redford Butch Cassidy y Sundance Kid, y la intevención contra los mineros irlandeses conocidos como «Molly Maguires» que inspiró uno de los libros de Conan Doyle sobre Sherlock Holmes. Ambas historias fueron tratadas en el blog.

Frick contrató a unos 300 detectives de la agencia Pinkerton, que fuertemente armados acudieron a Homestead en diversas embarcaciones para desembarcar por el río que atravesaba la fábrica el 6 de julio de 1892. Los trabajadores en huelga estaban al tanto del asunto desde que los Pinkerton salieron de Boston  y se opusieron fuertemente (también armados) al desembarco. Hay diversas versiones sobre quien disparó primero, pero fuera para devolver el fuego de los huelguistas o fuera porque dispararon primero, el caso es que uno de los hombres de Pinkerton y un minero resultaron heridos.

 

 Tras diversos intercambios de disparos que supusieron la muerte de siete agentes de Pinkerton y nueve trabajadores, finalmente los Pinkerton levantaron una bandera blanca y se comprometieron a abandonar el lugar si se les garantizaba libre paso. El sheriff del lugar (que sólo disponía de seis efectivos y que se encontró con las evasivas del gobernador del Estado para enviar a la Guardia Nacional), consiguió que los huelguistas accedieran a dejar salir a los Pinkerton siempre que fueran posteriormente juzgados por la muerte de sus compañeros.

 

 Los detectives fueron fuertemente agredidos por los trabajadores y ciudadanos de Homestead y algunos quedaron inconscientes o resultaron gravemente heridos en su viaje hacia Pittsburgh.

 

 Como conclusión de la historia, dos apuntes:

 

 a) Ningún agente de Pinkerton fue juzgado por la muerte de los huelguistas. Sin embargo, los principales líderes de la huelga sí fueron llevados a juicio por conspiración, motín y asesinato. Se les trasladó a la cárcel, bajo fianza de 10.000 dólares. AA contraatacó demandando a su vez a los directivos de la compañía y finalmente la batalla legal (como tantas otras) fue apañada por los abogados de ambas partes por fuera del ámbito judicial.

 

 b) AA perdió la batalla sindical y Frick se salió con la suya. La huelga fue desconvocada el 20 de noviembre de 1892 sin conseguir sus objetivos.

 

 Tuve conocimiento de esta historia en un documental de Canal Historia que ya ha sido citado en este blog:  “los hombres que construyeron América”. Muy bien realizado y apasionante, aunque muy patriótico y, según voy descubriendo, algo falto de objetividad a veces.