Eduardo VIII, Duque de Windsor

La figura de Eduardo VIII, “Duque de Windsor”, es más conocida para la prensa rosa que para los historiadores, porque su papel como rey de Gran Bretaña fue, a elección propia, muy breve.

 Creo que su renuncia al trono británico debido a su romance con la divorciada americana Wallis Simpson es sobradamente conocido y no necesita más comentario. Eduardo abdicó y su hermano Jorge (el del ahora famoso “discurso del Rey”), llegó al trono, siendo sucedido por su hija, la actual reina Isabel II.

 Lo que desde siempre ha generado polémica es la actitud de Eduardo durante el período de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial hacia la Alemania nazi.

 Que Eduardo simpatizaba con los nazis es indudable, e incluso comprensible, visto desde la perspectiva de un miembro de la realeza de la época (recordemos que las mayores barbaries de los nazis no se conocían todavía). Basta con ponerse en la piel de un monarca europeo de principios del siglo XX que ha visto cómo su primo el Zar de todas las Rusias y toda su familia han sido asesinadas por las “hordas bolcheviques”, para pensar que los nazis eran el mejor contraataque para evitar la expansión del bolchevismo en Europa y, por ende, la mejor garantía para la supervivencia de las pocas monarquías que se mantuvieron en el trono después la Primera Guerra Mundial. Sobre todo si era tu propia cabeza la que estaba en juego después de ver caer (en algún caso, literalmente) la de varios primos tuyos.

 Ahora bien, una cosa era simpatizar con lo los nazis y otra muy diferente conspirar con ellos, incluso en contra de los intereses de tu propio país, que es de lo que se ha llegado a acusar a Eduardo. Tras abdicar de su cargo de rey británico, Eduardo se convirtió en un serio problema para la diplomacia y sobre todo para los servicios secretos británicos. Antes de ser nombrado gobernador del Imperio en las Islas Bahamas (y porque no había sitio más lejano donde mandarle) Eduardo recorrió el sistema de defensa francés y también estuvo en España.

 El historiador Martin Allen en su libro “El Rey Traidor”, sostiene directamente que durante su inspección de las defensas francesas Eduardo actuó como espía de los nazis y facilitó a estos información fundamental sobre las defensas francesas. A mi juicio, los argumentos y pruebas que llevan  a Allen a dicha conclusión no son concluyentes y dejo a juicio del lector su opinión al respecto.

También un demoledor documental de la BBC sobre Eduardo VIII critica sin misericordia su papel durante el conflicto.

Que Eduardo VIII simpatizaba con los nazis para mí es inudable. Que espiara a favor de ellos en contra de su propio páis, no lo tengo tan claro a pesar de la opinión al respecto de Martin Allen, cuyo libro recomiendo para conocer mejor la historia del duque de Windsor y formarse cada uno su propia opinión respecto a este asunto.

Imagen| Eduardo VIII